• El embargo de los fondos buitre en Nueva York y la falta de acuerdo con el FMI están complicando más al equipo económico. • En los próximos 90 días, hay que hacer pagos por u$s 4.000 millones por vencimientos con organismos y de la vieja deuda. • Lavagna iba a emitir nuevos BODEN por u$s 500 millones. Dada la indefinición del canje en Justicia de EE.UU., los postergó. • Hay fondos solamente hasta junio para seguir pagando al FMI. Sólo en agosto hay vencimientos totales por u$s 2.500 millones. • Para contener la inflación, subirán las tasas de ahora en más. • El consumo privado, de por sí, dejará de crecer entre abril y junio por los vencimientos de Ganancias y Bienes Personales. • Mercados, con suma cautela hasta que surjan señales positivas.
La falta de definiciones sobre el cierre del canje tras el embargo de los fondos buitre en Nueva York y la demora en abordar con el FMI están complicando el financiamiento de corto plazo en el Ministerio de Economía. Es por estos motivos que la Secretaría de Finanzas, a cargo de Guillermo Nielsen, decidió postergar los lanzamientos de BODEN 2012 y BODEN 2014 por la incertidumbre que generaban entre inversores esos factores.
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Pero la preocupación central es que la Argentina está pagando hoy al FMI con dinero del superávit fiscal, y hasta junio hay que erogar u$s 1.480 millones al organismo internacional. La liquidez del Tesoro Nacional llega a cubrir los pagos hasta esa fecha. A partir de entonces comienza a ser necesario utilizar otro tipo de artilugios para cubrir la estrechez de financiamiento. Básicamente, el problema financiero pasa por los siguientes aspectos:
• Hoy, si la Argentina quiere salir a captar fondos en el mercado tiene que convalidar tasas sustancialmente más altas. Y endeudarse a altos rendimientos genera más dudas que tranquilidad en la plaza.
• Por ejemplo, la Argentina para pagar los BODEN que vencen a lo largo del año deberá financiarse a 9% anual en dólares. Se cancela deuda que tenía un interés de 3,5% aproximadamente y se contrae nuevo endeudamiento a casi el triple del costo.
• El temor central en el equipo económico pasa por la eventual indefinición del embargo plateado por los fondos buitre ante la Justicia norteamericana. En teoría, debería resolver a favor del país la Cámara de Apelaciones, pero ¿qué pasa si habilita una resolución final de la Corte Suprema? El tiempo del fallo definitivo será mayor sin datos ciertos sobre su resolución.
• Las AFJP pueden financiar al gobierno pero en el ínterin, mientras dure el embargo, no saben a ciencia cierta cuál es su tenencia de títulos. De hecho, estuvieron inhabilitadas de comprar o vender en el mercado «when and if» y sólo con la entrega definitiva de los nuevos papeles podrán encarar operaciones sobre los mismos.
• Pero la falta de acuerdo con el FMI es lo que más preocupa. Ya resulta altamente improbable que en junio esté en vigencia un nuevo programa con el organismo. ¿Seguirá pagando el país después de esa fecha con reservas?
• Quienes están en condiciones de comprar bonos argentinos son conscientes obviamente de estos elementos y los cargan en la tasa de interés a cobrar. Hoy, si se quiere endeudar el gobierno en pesos, lo debe hacer indexado por la inflación. Aun así antes lo podía hacer a CER más dos puntos porcentuales y ahora deben ser cuatro puntos ese adicional.
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