16 de noviembre 2007 - 00:00

Se despidió Peirano de UIA (ahora les otorgará créditos)

Se emocionó Peirano ayer en su breve paso por la ConferenciaIndustrial. Dijo que ve «un futuro muy promisorio parael país».
Se emocionó Peirano ayer en su breve paso por la Conferencia Industrial. Dijo que ve «un futuro muy promisorio para el país».
Una ovación recibió y despidió al ministro de Economía, Miguel Peirano, en su breve paso por la Conferencia Industrial de la UIA, la que fue clausurada con su discurso. El titular del Palacio de Hacienda cumplió con su palabra de concurrir al Sheraton Pilar donde lo aguardaban 700 empresarios del sector- a pesar de las difíciles horas que le había tocado vivir desde que el fin de semana trascendió su salida de la cartera económica. Quizás por eso no pudo evitar emocionarse; quizás también por eso prefirió olvidar que la UIA no lo había apoyado en esta instancia como hubiera esperado.

Peirano, lo mismo que la secretaria de Industria, Leila Nazer, debieron limitar sus exposiciones a resumir los logros de su gestión y del gobierno de Néstor Kirchner, dado que su ya prevista partida a plazo fijo (el 10 de diciembre próximo) les impedía hacer anuncios para el sector, como seguramente habría sido su intención.

El ministro llegó casi de incógnito y partió -sin quedarse al almuerzo- con la misma premura con que había arribado; apenas se tomó unos segundos para abrazarse con Juan Carlos Lascurain ( presidente de la UIA) y con Luis María Ureta Sáenz Peña ( titular de la Conferencia) sobre el mismo escenario que habían compartido; después, sólo intercambió algún saludo afectuoso al paso tras bajar de la tarima y antes de partir de regreso al centro.

En el medio había dejado un discurso breve, y conteniendo cuatro elogios para Kirchner y uno para Cristina de Kirchner: «Veo un futuro muy promisorio para la Argentina: las convicciones de la presidente electa constituyen el marco ideal para que los argentinos inviertan». Dijo también que «el gobierno sentó las bases para repotenciar la industria y fabricar bienes con creciente valor agregado. La Argentina tiene todas las condiciones para consolidar el desarrollo del sector industrial. La industria nacional se recuperó y demostró su viabilidad».

  • Melancolía

  • Cuando se fue, en los pasillos del Sheraton Pilar siguió campeando una sensación de melancólica resignación por la salida de un hombre formado en la UIA y su reemplazo por un economista que para la gran mayoría es apenas un conocido, pero de ninguna manera uno de la casa. El sentimiento era esperable, y por eso la larga ovación de pie que figuras tan disímiles en su pensamiento como José Ignacio de Mendiguren y Cristiano Rattazzi le ofrendaron a Peirano, algo obviamente inhabitual para un ministro que se va. La tristeza, sin embargo, estaba morigerada por la certeza de que Peirano seguirá en el gobierno, y muy posiblemente en un puesto clave en la relación con la industria. En las cercanías del ministro se admitió su casi segura designación al frente del futuro BANADE. «Todavía no se habló nada, pero...», dijo uno de los pocos hombres de su entorno que permanecieron en el hotel tras su partida.

    En tanto, seguían circulando versiones sobre las causas de su renuncia y el interrogante (a esas horas no resuelto) de quién ocupará la Secretaría de Industria. Sin embargo, el «tema Peirano» ya compartía la preocupación de los empresarios con el anuncio que llegaba desde el gobierno sobre la suba de las retenciones a los combustibles. Luis Betnaza de Techint, Federico Nicholson de Ledesma, Miguel Acevedo de Aceitera General Deheza, Juan Carlos Sacco de los gráficos y hasta el siempre locuaz De Mendiguren se negaban a opinar aún sobre la última de las medidas fiscales oficiales.

  • Otro eslabón

    De todos modos, un encumbrado dirigente de la UIA dijo -bajo condición de reserva de identidad- que la suba representaba un eslabón más de una cadena formada por subsidios, tarifas, retenciones, etc., «que va a ser muy difícil de desatar». A su lado, otro empresario agregó: «Eso, si efectivamente tienen ganas o están convencidos de la necesidad de desatarla. Mercedes Marcó del Pont, que tiene mucha influencia sobre la presidente electa, la tiene convencida de que no es necesario».

    En relación con esta economista, muchos se preguntaban (y no pocos agradecían) por qué había quedado fuera de la foto del gabinete. Las respuestas eran básicamente dos: no aceptó el «factor Guillermo Moreno» que arrastró a Peirano fuera del ministerio, o se la reservó para una segunda etapa (un segundo gabinete de Cristina de Kirchner). «Este gabinete tiene olor a provisorio por donde se lo mire», afirmaba un tercer dirigente.
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