13 de mayo 2008 - 00:00

Se disfrazó Chávez de Rocca al nacionalizar Sidor

Hugo Chávez se disfrazó de Paolo Rocca al formalizar ayer la nacionalización de Sidor, la siderúrgica de la que el Grupo Techint tenía 60%. La empresa privatizada en 1997 y renacionalizada en la víspera tiene nuevo dueño y nuevo presidente, nada menos que el ministro de Industrias Básicas y Minerías, Rodolfo Sanz. La transferencia se concretará el 30 de junio, según el decreto firmado por el venezolano. El líder del régimen bolivariano usó como escenario para el anuncio la propia planta de Sidor en el estado de Bolívar, tras recorrerla con los dirigentes gremiales que usó como ariete para forzar la estatización.

Sin embargo, a pesar de la euforia del momento -como si fuera Rocca-, tuvo tiempo para «pegarles» hasta a los trabajadores: «Cada uno tiene su culpa, cada uno que se dé su golpecito de pecho porque se dejaron emborrachar en vez de plantarse en batalla; muy pocos lo hicieron, porque la mayoría se entregó rapidito, así que asumamos nuestras culpas porque eso nunca más debe ocurrir». Recién después promulgó la ley que nacionaliza Sidor.

El 30 de junio es la fecha tope para alcanzar un acuerdo con Techint en el único punto que a esta altura importa: cuánto recibirá el grupo que capitanea Paolo Rocca. Como las diferencias son abismales, no parece que la negociación pueda cerrarse con un acuerdo y la concurrencia a los tribunales internacionales parece inevitable.

Chávez quiere pagar nada o poco más (ofreció u$s 800 millones, pero a eso habría que descontarle «pasivos» que -asegura- tiene Techint con Venezuela); Techint presentó valuaciones «independientes» que determinan el valor de Sidor entre u$s 4.000 y 6.000 millones.

¿Qué caminos le quedan al clan Rocca? Básicamente dos: acudir nuevamente al despacho de Cristina de Kirchner y -esta vez sí- recordarle que está en vigencia un tratado bilateral con Venezuela de protección recíproca de las inversiones; ese acuerdo, firmado en los tiempos de Carlos Menem, impone una «justa compensación» a la parte damnificada en caso de expropiación de sus activos en el otro país. La Presidente no tendría otro remedio que hacer el trámite.

La otra opción -más probable- es presentar un reclamo ante el CIADI, el tribunal internacional que lauda en estos casos, y cuyos fallos son vinculantes;se estima que el trámite en este caso insumiría no menos de tres años, pero después el cobro es casi inevitable porque el CIADI ordena el embargo de los bienes del perdedor en cualquier lugar del mundo. Con todo el petróleo que Venezuela le vende al mundo, no será difícil el cobro.

En tanto, no deja de ser hastagracioso que Chávez haya calificado de «actitud contrarrevolucionaria» a la demanda por la incorporación de trabajadores de la siderúrgica contratadospor terceros. Fue justamente ése uno de los reclamos a los que Techint no accedió, durante los 15 meses de conflicto gremial que terminó con la nacionalización. «No acepto manipulaciones ni chantajes de ningún tipo: el que sin ton ni son venga a pedir que yo firme la incorporación de 5.000 o 10.000 trabajadores es un insensato y así se lo digo», agregó. «Los exhorto a convertir a Sidor en un modelo de empresa socialista».

S.D.

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