El valor del dólar y la evolución del tipo de cambio volvieron al centro de la escena en el debate de la política económica. Luego de la suba que se produjo en los últimos días, desde el BCRA procuran enviar señales que marquen un techo de $ 3,20 para la cotización en el mercado minorista, en medio de una fuerte presión de demanda de divisas que se aceleró la semana pasada y se volvió a intensificar ayer.
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La lectura que hacen Martín Redrado y buena parte del directorio de la institución es que no hay margen para hacer subir la cotización con el objetivo de recuperar competitividad a través del tipo de cambio. «Tocar el dólar en estos momentos sólo alentaría mayor inflación. Este es un régimen de flotación administrada y esto implica que siempre la política cambiaria tiene un ojo en los precios», aseguran.
Tanto en el Rofex como en el Mercado Abierto Electrónico, llegó a un récord la negociación de contratos de dólar futuro. Esto demostró que la inquietud de los inversores por lo que pueda suceder con la divisa en los próximos meses está en aumento, lo que se refleja en una mayor necesidad de cobertura.
Ayer fue otro día difícil. Hubo fuerte demanda desde temprano y la cotización cerró por encima de $ 3,18 para la venta. Esto podría traducirse en un incremento hoy en la apertura de las pizarras hasta $ 3,20. La fuerte venta de bonos desató más compras de divisas y no alcanzó con la liquidación de los exportadores.
Pero las intervenciones en el mercado indicarían que no existe intención oficial de moverse de la actual política cambiaria. Y surgió un dato relevante: debido al paro del campo, el Central tuvo que salir a vender reservas por u$s 486 millones en el mercado cambiario para satisfacer a la demanda y evitar que se dispare el precio del dólar. Fue entre el 26 de marzo y el 9 de abril. Hay que tener en cuenta que la ausencia de liquidación de exportadores se sintió con cierto rezago respecto de las tres semanas de la medida de fuerza, que se prolongó del 11 de marzo al 2 de abril.
Con estas ventas, equivalentes a 1% de las reservas, desde la autoridad monetaria procuraron enviar una señal respecto del compromiso por evitar movimientos bruscos en la cotización. «Estamos teniendo mucha menos volatilidad en el dólar que durante el período agosto-octubre», agregan. El impacto político de la crisis con el campo sigue presente y la incertidumbre por la suba de la inflación también juega en contra de las expectativas.
Preocupación
También es cierto que desde distintos sectores surgieron voces que mencionan la preocupación por el supuesto atraso cambiario, cuando el tipo de cambio alto es una de las piedras fundamentales del gobierno.La UIA, por ejemplo, advirtió en varias oportunidades que la inflación venía carcomiendo aquella mejora cambiaria que se había obtenido tras la salida de la convertibilidad.
Y en el mismo sentido se expresaron varios economistas afines al gobierno, como Eduardo Curia («el modelo precisa un service»), Roberto Frenkel y Eduardo Conesa.
Todos ellos perjuran que «no es el momento» para tocar el valor del dólar, sino que lo más urgente es concentrarse en el aumento de la inflación. Justamente, es la suba de precios lo que encarece sensiblemente el costo en dólares para los empresarios. Sin embargo, queda flotando esta mayor presión de distintos grupos que ponen su acento en el tipo de cambio y sugieren que el dólar volvió a quedar atrasado (un fenómeno que por el momento se compensa con la fuerte suba de los productos agrícolas, que representan más de 70% de las exportaciones argentinas).
Mientras tanto, en el Ministerio de Economía se esperanzan con una desaceleración en el aumento de precios para los próximos meses: «Tenemos más superávit fiscal, menos emisión y un crecimiento más lento de los ingresos en términos reales. Pero hay expectativa de mayor inflación y eso complica todo», explican, y aseguran que «en el segundo semestre, los datos fundamentales deberían imponerse a las expectativas».
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