Da no ser éstos los tiempos que corren, tal vez la suba de ayer, cuando el Dow ganó 1,25% cerrando relativamente cerca del máximo del día en 8.089,05 puntos, podría dar pie a un comentario optimista. Pero estamos en 2003 y nada es fácil. La mejor prueba pasa por los volúmenes negociados en las últimas sesiones, que prácticamente se han estancado debajo de los 1.500 millones de papeles tanto para el mercado electrónico como el tradicional. Es cierto que la jornada de ayer fue en un aspecto mucho más positiva que las de las últimas semanas, ya que lo que dominó la atención de los inversores fueron los números de las empresas. Tanto que esto fue lo que determinó el resultado de la jornada. Liderando las subas estuvieron Merck, Procter & Gamble, DuPont, Xerox y Duke Energy, empresas cuyos estados contables resultaron mejor que lo esperado y el dato sobre la confianza de los consumidores que no estuvo tan mal como se temía. De la vereda de en frente apenas se pueden citar los malos números de SBC Communications y el dato sobre las órdenes de bienes durables que estuvo debajo de lo que proyectaban los analistas. Como conclusión, una rueda absolutamente normal. Pero hoy es otro día y debemos enfrentar una nueva realidad, la que planteó ayer el presidente Bush dirigiéndose a sus conciudadanos y algo que por primera vez se ve en un discurso sobre el Estado de la Unión, la apelación a las demás naciones del mundo. No importa demasiado si esto es para luchar contra el terrorismo internacional contra Irak o para lo que sea. Lo de ayer fue "un pedido" y hasta que el mercado no tenga una respuesta concreta, lo más seguro es que los nervios sigan presentes.
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