13 de agosto 2001 - 00:00

Semana definitoria para la complicada venta de Massera

El miércoles cierra el plazo para la compra de pliegos que habilitan a participar en la licitación por la venta de Massera SA, la «histórica» empresa de helados nacida en la ciudad de Luján hace unas siete décadas.

Hasta ahora, se sabe que habrá al menos cuatro grupos que tomarían parte en la puja: son los mismos cuatro que adquirieron pliegos para la anterior licitación, lo que los habilita a entrar en ésta. De todos modos, el interés es sólo hipotético, porque el mes pasado no hubo ofertas por Massera. Esto implica que si bien esos cuatro grupos tienen en su poder la llave para ofertar por Massera, no necesariamente la usarán.

Esta vez, la empresa saldrá a la venta con una base de u$s 6,8 millones, un precio muy inferior al que pretendían sus acreedores. En esa oportunidad, no había trascendido la conformación de esos grupos, justamente por no haberse presentado oferta alguna.

Pero, una vez más, se demuestra que la venta de Massera no podrá ser «indolora»: en las últimas horas, un grupo de ex empleados de la firma presentó una demanda contra ejecutivos de Petrolera San Jorge acusándolos de ser «socios ocultos» de un ex director ejecutivo de Massera vinculado a la petrolera que luego fue adquirida por la estadounidense Chevron.

Massera había pedido su propia quiebra el año pasado, pero ahora sus ex empleados quieren que esa quiebra se extienda a la petrolera ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 18, a cargo de Javier Fernández Moores. También se reclama contra una larga lista de ejecutivos y accionistas de San Jorge y otra empresa denominada Bolland SA.

El socio principal de Massera era el banco de inversión JP Morgan a través de uno de sus fondos, bajo cuya administración llegaron a facturar alrededor de u$s 40 millones (en 1999) y «morder» cerca de 20% del mercado de helados industriales, además de manejar marcas como Dolce Neve (habían ganado la venta de helados en las playas de Punta del Este) y Fidelio.

En los últimos años, también habían tratado de expandir la presencia de su marca Massera en el segmento heladerías, estrategia que resultó negativa para otros jugadores que la intentaron (Freddo, Parmalat, Häagen Dazs).


•Denuncia

Pero, en esta guerra de todos contra todos en la que se ha convertido la agonía de Massera, JP Morgan también había sido denunciado (en este caso, por un accionista anterior) que pidió la quiebra de la entidad financiera estadounidense.

De hecho, en función de esta demanda, a fines de mayo Juan Mesa, ejecutivo del Morgan y director de Massera hasta su quiebra, debió viajar desde Estados Unidos hasta Buenos Aires para declarar ante el juez.

JP Morgan Global Capital Limited fue accionista de Massera SA hasta el 12 de setiembre del año pasado, fecha en la cual la empresa pidió su propia quiebra aduciendo no estar en condiciones de enfrentar sus pasivos, «por no poder superar diversos factores externos e internos que deterioraron su actividad comercial».

El momento, entonces, no parece el mejor para reflotar una de las marcas más tradicionales de la heladería argentina (tiene más de 70 años). Sin embargo, dado que los consumidores se vuelcan cada vez más a los helados de supermercado y «segundas marcas», la compra podría representar una apuesta interesante para algún grupo dispuesto a tratar de hacerse fuerte en ese segmento. Para la respuesta a este interrogante, sólo habrá que esperar quince días más.

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