Con la última fecha actuando otra vez sin los referentes fuertes del Norte, la semana pudo ver detenida la sangría y saliendo del pozo más profundo, en la intradiaria: oportunidad donde el Merval clásico llegó a tocar los «248» puntos en la mínima expresión, no solamente del día y el mes: sino de toda la última década. Acaso ello asustó tanto, que se pudo ir corrigiendo y hasta pasar de largo en el impulso sobre el cierre del jueves, para concluir un simbólico 0,3 por ciento arriba el viernes.
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Un granito de arena enfrentando el desierto semanal, donde la cuenta global marcó 11 por ciento de caída para nuestros indicadores, consolados ante un Bovespa que en el derrumbe latino se anotó con catastróficos niveles de 18 por ciento en baja.
A partir de ahora existirá una evolución mundial con todos actuando, al menos es lo que se decía en los Estados Unidos, y se verá qué nuevos saldos aparecen por los mercados. Aturdidos, sin rumbo, y con la pérdida de la orientación -tras el atentado- todo es una tómbola, no sólo para emergentes naufragantes -como nosotros- sino en la misma cumbre de los mercados.
¿Qué viene a partir de ahora, en lo que hace a la venganza que se gesta?, pues queda en manos de ciertos líderes visiblemente inestables. A partir de la nebulosa de pronósticos fiables, será camino al andar y la primera premisa para lo nuestro, es salir del fondo tocado, cierre de «256» el viernes, o parar la pendiente...
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