21 de mayo 2001 - 00:00

Semana hacia país con finanzas más estables y política más difícil

Una incógnita es si la tasa del megacanje será cara para el país. Si fuera 11% pero se vendieran los nuevos títulos del refinanciamiento de los pagos más apremiantes de la deuda pública bajo la par -o sea por debajo de su valor nominal 100-, será cara. Por caso, si el título de 100 se debe vender a 90 y la tasa es 11%, con 15% será alto el costo para el futuro. Pero el momento de apremio financiero se salva. Sólo el momento.

Este jueves se anuncia el megacanje en la Bolsa. El martes de la semana próxima, en Londres y el miércoles, en Nueva York.

Los argentinos seremos tan pobres ahora como después del megacanje. La única gran diferencia es que por 4 años además de ser pobres nos dan el alivio de postergarnos las exigencias de que les paguemos. Claro, al no sacarnos la deuda pero sí la exigencia del pago inmediato de buena parte de la misma, nos están incitando a aprovechar estos 4 años en meditar, reorganizarnos, reactivar nuestra economía, planear una reducción del gasto público, sacarnos de encima el déficit fiscal global de 10.000 millones de pesos, causa fundamental de nuestros males, ver reducido el riesgo-país (porque no nos exigen los grandes pagos) que tanto asusta a la gente y que las empresas tengan créditos bancarios y a tasas más normales.

En una semana tendremos eso, calma financiera. Pero no tenemos nada a la vista sobre cómo reactivar la economía. Qué haremos para que dentro de 4 años el país no quiebre cuando vuelva la exigencia de la deuda recargada con un altísimo interés.

Recordemos que Domingo Cavallo tendrá mayor poder interno, porque decae el del gobierno. Pero externamente -y tras el grueso error inicial de repudiar mercados-no es el mismo Cavallo de los años '90, cuando gustaba mundialmente privatizando tentadoras empresas públicas y monopólicas. Cavallo es sólo hoy el más apto.

Esencialmente, necesitamos saber qué hacer durante el período en que no tendremos angustias financieras, pero pueden ir cayéndose las empresas una a una, la desocupación y los conflictos sociales aumentando, más inseguridad pública, más evasión para salvarse del naufragio, más trabajo en negro. Sucede que crear expectativas favorables en un país no es un tema de manejo económico, que sólo tiene que ser racional y no demagógico. Es un tema de políticos, en los gobiernos y en la oposición.

Aquí fallamos. Salvo Domingo Cavallo, José Manuel de la Sota y Patricio Etchegaray (PC), cuesta encontrar hoy en la Argentina algún político que tenga bien analizada y determinada idea de desarrollo económico, filosofía política o geopolítica para gobernar. Todos los demás que se proclaman «candidatos a presidente» lo quieren por sí mismo; como realización personal, para «llegar y luego veremos qué se hace».

Para un plazo de gracia que se le concede a la Argentina, tan pocas solicitudes alarman, más si consideramos que algunos de los definidos, como Etchegaray, querrían llevar al país y a la sociedad a los años '30 del definitivamente fracasado comunismo soviético.

Si es grave el panorama político futuro, no es menos el actual. Nadie sabe cómo se hace para que Fernando de la Rúa complete su mandato presidencial hasta 2003 cuando día a día se cae a pedazos. Algunos políticos -la línea bonaerense-hasta consideran que debe producirse ahora el estallido y no ven con malos ojos a los piqueteros del Gran Buenos Aires. Claro, consideran que Carlos Ruckauf, según las encuestas, saldría beneficiado y no sería así si se llega a 2003. Hugo Moyano, del extremismo sindical, está en la misma. Necesita seguir ahora subiendo a fuerza de huelgas, pero realizárselas a alguien con real poder. Menem, De la Sota, Reutemann y los gobernadores peronistas están en la anti-Ruckauf: quieren que De la Rúa llegue a 2003, pero sin mezclarse con el gobierno para no afectarse políticamente. O por lo menos no mezclarse hasta después de las elecciones del 14 de octubre próximo.

La izquierda criolla obviamente no es el laborismo inglés de Tony Blair que es tan progresista -en el real uso del término-que hasta los empresarios ingleses lo apoyan. Aquí la izquierda criolla se divide y subdivide por egoísmos personales pero sin propuestas, salvo «repartir» lo que no hay, llenándose la boca con «los pobres» sin una sola idea para hacer consumir y producir más. El Frepaso es -como dijo Elisa Carrió- una estudiantina alocada que juguetea en los gobiernos. La misma Elisa Carrió, encumbrada en los medios, le da imagen poco seria a la Argentina. ¿Puede esperarse algo de Raúl Alfonsín o de radicales burócratas de la política partidaria como Storani o Moreau, también peleándose por la izquierda y los heridos sociales?

Tenemos mal gobierno y, en mayoría, pobres alternativas políticas. Tras el anuncio del megacanje, ¿comenzaremos a perder el tiempo valioso que nos conceden para que nos recuperemos?

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