El gobierno consiguió aprobar la reestatización de Aerolíneas Argentinas en Diputados, aunque fuera con un proyecto totalmente modificado para salvar otra derrota que allí se venía anunciando. Pero a pesar de ese logro no podrá evitar que en el paso por el Senado algunas dudas sobre la transferencia de las acciones del Grupo Air Comet-Marsans a manos del Estado vuelvan a cobrar vida. La principal de ellas es definitoria para la operación: el precio que el Estado nacional deberá pagar por Aerolíneas Argentinas y Austral. En el Senado nadie cree, ni siquiera los propios kirchneristas, que puede llegarse a un acuerdo entre la empresa y el gobierno. Menos ahora que la cuestión de la deuda de las áreas se transformó en el caballito de batalla de la oposición al punto que ya en Diputados desde Ricardo Jaime, secretario de Transporte, hasta todos los sindicalistas aeronáuticos tuvieron que prometer -estos últimos como si fueran administradores de Aerolíneas Argentinas- que el Estado no pagaría un peso de compensación a los españoles.
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Frente a esa situación ahora se vuelve a hablar de una posible expropiación, una posibilidad que en el principio de la discusión en el Congreso había sido lanzada por Felipe Solá y que luego tomaron otros opositores como el radical jujeño Gerardo Morales, aunque este último lo hizo en medio de un plan alternativo que incluye la creación de una nueva empresa y la declaración de quiebra para la actual Aerolíneas.
Hasta el presidente de la Comisión de Presupuesto del Senado, Fabián Ríos, habilitó la posibilidad de expropiar Aerolíneas Argentinas a la empresa Marsans si no se llega a un acuerdo por el valor de las acciones.
«No es parte del análisis, pero no se puede descartar esa posibilidad, en función de que el precio va a ser fijado por el Congreso en una segunda vuelta de este tema y si el precio fijado por el Congreso no es aceptado por quien hoy es propietario de las acciones habráque buscar un mecanismo alternativo», dijo el kirchnerista correntino.
Y explicó: «Si el valor de los activos, considerando dentro de ellos el valor de las rutas aéreas, es menor del endeudamiento, va a haber que hacer un esfuerzo para que eso salga como un valor positivo».
Objetivo
El tratamiento de la estatización de Aerolíneas Argentinas y Austral en el Senado comenzará esta semana. De hecho la pretensión oficial es que en 15 días el proyecto se convierta en ley en el recinto, siempre que exista suficiente consenso como para no obligar a introducir modificaciones.
Es claro que la situación de la reestatización de Aerolíneas Argentinas en el Senado no es la misma que tuvo la ratificación de la Resolución 125. «Tenemos un consenso mucho más amplio», reconoció Ríos, comparado con el empate que provocaron las retenciones móviles y que terminaron con el desempate de Julio Cobos, fatídico para el gobierno.
Mientras se llega al momentode emitir el dictamen en el plenario de comisiones del Senado la mayor actividad en torno al proyecto de reestatización estará en calcular los aportes del Estado y el costo final de las empresas. El Estado argentino ya aportó $ 257 millones para pagar gastos y deudas y mantener la empresa en funcionamiento. De acuerdo con el proyecto votado en Diputados esos fondos deberán computarse como aportes a cuenta hechos por el Estado a la empresa aún en propiedad de Marsans.
Es otro de los elementos que llevó inclusive a Jaime a declarar la posibilidad de avanzar en una expropiación si no hay acuerdo en el precio entre la valuación del Credir Suisse que aportara Marsans y la que hará el Tribunal de Tasaciones. Será muy difícil que estos entes determinen valores similares para Aerolíneas y Austral, por la diferencia de conceptos e intereses por lo que está abierta también la vía de un futuro conflicto diplomático con España.
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