La lechería, que durante los '90 mostró prosperidad, al menos en los números de la industria y en el volumen de producción y procesamiento -cuando los productores compensaban bajos precios con mayor volumen-, pasó a ser noticia luego de la devaluación ya que comenzaron a desaparecer establecimientos y se habló de 25 por ciento de tamberos menos en el país. Para Años atrás, la actividad era noticia por la protesta de los productores debido a los bajos precios que las empresas pagaban a los tamberos, según se decía. Ahora, el panorama cambió y las usinas pujan por conseguir proveedores de leche fresca y los tamberos le venden a quien mejor les paga. Hoy el tambero argentino recibe cerca de $ 0,50 por litro de leche, un precio 60 por ciento superior a los que recibía el año pasado. La falta de oferta de leche recalentó los precios y algunas empresas debieron acudir a la importación para satisfacer las necesidades de procesamiento.
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