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10 de junio 2008 - 00:00

Shell sigue vendiendo estaciones de servicio

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Chacofi pagó entre u$s 8 y u$s 10 millones por la (ya cerrada) gasolinera de Libertador y Olazábal y hará oficinas. Antes, Shell ya había vendido la de Cerviño y Godoy Cruz en un monto similar.
La constructora Chacofi concretó la compra de uno de los terrenos más buscados de la Ciudad: el que hasta el sábado ocupaba la estación de servicios Shell en Avenida del Libertador y Olazábal. La desarrolladora -que tuvo como factor clave en la operación a su CEO Román Goldfarb- pagará entre u$s 8 y 10 millones por el predio, al que seguramente destinará a levantar una torre de oficinas de unos 10.000 m².

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En tanto, Shell parece haber encontrado una forma «elegante» y poco conflictiva para reducir su presencia en el país: luego de negarse a vender su red de estaciones de servicio, la compañía ha encarado una agresiva política de liquidación de activos. Así, además de la mencionada del barrio de Belgrano, ya había concretado la venta de otra de sus gasolineras más emblemáticas: la ubicada en Cerviño y Godoy Cruz ( Palermo), al grupo que está levantando la torre Mirabilia en Puerto Madero.

Según fuentes del mercado inmobiliario, ambos predios se habrían vendido por un monto combinado superior a los u$s 20 millones. La petrolera había llamado a una licitación privada para vender ambas estaciones, a la que convocaron a los principales grupos desarrolladores del mercado. De la misma participaron entre otros RAGHSA (de Moisés Khafif, «inventor» de la marca Le Parc), el grupo Chateau (de Sergio Grosskopf), Dypsa (de Issel Kipperszmidt) y el grupo Quartier (de la familia Camps).

También habrían sondeado a la familia Pérez Companc, dueña del sanatorio Fleni, que funciona medianera de por medio con la ex estación de servicio de Libertador.

La ecuación para Shell parece cerrar por donde se la mire: acosada por el gobierno (como a ninguna otra empresa del sector) y obligada a vender combustibles a precios poco rentables, la tentación de convertir un problema en millones de dólares resultó demasiado obvia como para ignorarla.

Tanto la petrolera como la inmobiliaria (Achával Cornejo) que intervino en la operación se negaron de plano a revelar la identidad del grupo que finalmente se quedó con las tierras, pero este diario pudo averiguar quiénes son y qué destino le darán a las mismas: el terreno de Cerviño se utilizará sin dudas para levantar una torre de departamentos de lujo; en cambio, en el de Libertador se hará un edificio de oficinas.

De hecho, justo al lado hay otro edificio, construido por la firma Wasserman hace un lustro, totalmente ocupado. Además, la propia Chacofi está levantando un edificio para oficinas a pocas cuadras de allí, en Libertador y Juramento, en un terreno doble donde había una gomería y una fábrica de muebles.

  • Pujanza

    La zona se ha convertido en una de las más pujantes en lo que hace a obras nuevas en la Capital: en diagonal a la estación de servicio ahora cerrada hay tres torres en construcción en forma simultánea (una del grupo Shargorodsky, otra de Churba) y además se puso en venta el cuarto de manzana que ocupaba el restorán Amarelo también para hacer un edificio de departamentos. En la misma vereda donde funcionaba la Shell, pero una cuadra más hacia General Paz, el grupo Grosso tiene casi toda la manzana; se dice que allí también irán oficinas.

    Según fuentes cercanas a la operación, las obras en las ex estaciones de servicio no comenzarán antes de un año: dada las inevitables filtraciones de combustible que se producen a lo largo de las décadas en las que funcionaron como tales, hay que hacer siete cateos para comprobar si están contaminadas. Eso ya se hizo en Libertador, y dieron negativos. Sin embargo, luego de retirados los tanques habrá que repetirlos, trámite que insumirá al menos doce meses.

    Para entonces, el metro cuadrado costará al menos u$s 3.000. La cuenta es sencilla: el terreno de Libertador admite levantar unos 10.000 metros, por lo que la incidencia del terreno ronda los u$s 1.000 el m²; con los costos de construcción actuales, más el margen (no inferior a 25%) que esperan obtener todos los inversores que participan de estos fideicomisos, el precio superará holgadamente ese valor al momento de salir a la venta. En tanto, siguen los rumores de que Esso, la otra gran petrolera extranjera que actúa en el país, sigue rechazando ofertas astronómicas por su estación de servicio «emblema», la ubicada en Libertador y Salguero. ¿Hasta dónde resistirá la firma estadounidense los embates de desarrolladores inmobiliarios dispuestos a pagar casi lo que sea?
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