19 de diciembre 2000 - 00:00

Si el Estado no pide más dinero se podrá crecer

Si finalmente el crecimiento llega a partir del blindaje financiero, se dará por el lado de la inversión y no del consumo, y todo dependerá de lo que pase desde ahora hasta el 31 de marzo próximo. Esta es la tesis de Abel Viglione sobre las verdaderas posibilidades de que la ayuda financiera otorgada a la Argentina por casi 40.000 millones de dólares se transforme finalmente en crecimiento económico e industrial. Según el economista de FIEL, las posibilidades de un aumento en la producción y la actividad dependen de que se efectivice el retiro del sector público de la demanda de créditos, de que estos fondos se deriven (reducción de intereses por medio) hacia las empresas y que éstas inviertan. Sin embargo, antes habrá que pasar un período dentro del cual las empresas tendrán que cubrir su capacidad instalada no utilizada. Recién en ese momento se registraría un aumento de la inversión y el blindaje tendrá resultados concretos sobre la economía. Viglione es hoy mucho más optimista que hace unos meses cuando aseguraba (el 11 de agosto de este año en una entrevista con este diario) que el gobierno debería adoptar antes de fin de año «un cambio revolucionario y radical del clima» y «una medida económica que afecte positivamente el ánimo de los agentes económicos argentinos». Aparentemente el blindaje sería una decisión que podría acercarse a esa recomendación que dio el economista en su momento. Este optimismo ya no alcanza para los resultados de la industria y el PBI para 2000. Directamente la economía caerá, según su visión. Las principales declaraciones de Abel Viglione de ayer, que dentro de FIEL se dedica a analizar específicamente las condiciones y las posibilidades de crecimiento de la Argentina, a Ambito Financiero fueron las siguientes.

Periodista: ¿De qué forma el blindaje financiero puede reflejarse en la economía real y hacer que la economía crezca?


Abel Viglione:
La sola aparición del blindaje no hará que mágicamente la economía comience a crecer, pero sí estaría muy cerca de lograrlo. En concreto la ayuda financiera sirve para retirar durante el primer trimestre, hasta el 31 de marzo, al sector público de la demanda de fondos. Luego los bancos deberían comenzar a buscar otras alternativas para colocar sus fondos, porque algo tienen que hacer con el dinero. Si esto ocurre, la tasa de interés debe comenzar a bajar y eventualmente reducirse el riesgo-país. Con esto tendría que aumentar en teoría la inversión y luego crecer el consumo. La estrategia es entonces apostar a un crecimiento de la economía a partir de la caída de los intereses y de un eventual aumento de la inversión.

P.: ¿No es entonces un plan que tome como base el incremento de la demanda interna y del consumo? A.V.:
Por lo menos no en un primer momento. Si llega, el crecimiento vendrá por el lado de la inversión.

Poca inversión

P.: ¿Qué puede pasar en el sector industrial?

A.V.:
Hay que analizar dos cosas, los precios de exportación y la capacidad ociosa actual. En el primer caso es un factor externo, con lo cual la clave está en la segunda variable. En el sector de bienes de capital, se
Abel Viglione encuentra en 50%, en durables entre 32 y 36% y en no durable entre 8 y 10%. El promedio está en 15%. Mientras no se complete este porcentaje, habrá mayor producción pero sin inversión.

P.: ¿Qué reflejará esto en concreto?


A.V.:
Que los números de producción del primer trimestre muy probablemente sean buenos, pero será difícil que se conviertan en un signo de mayor inversión en lo inmediato.

P.: ¿Tanta seguridad hay de que el primer trimestre será positivo?


A.V.:
Seguridad no, pero sí altas probabilidades. A los datos anteriores hay que sumar, a favor de un aumento en la producción, que hay plantas en sectores como etilenos, polímeros y agroquímicos donde habrá ampliaciones con el lógico aumento en la actividad. En contra jugará que los bienes no durables no tendrán un buen primer trimestre. En el caso de la industria automotriz, continuará el aumento la demanda desde Brasil, lo que seguirá sosteniendo la producción.

P.: Se dice que gran parte del éxito del blindaje depende también de la capacidad del gobierno de recrear la confianza de el público. ¿Qué posibilidades hay de que esto ocurra?


A.V.:
En un primer momento habrá una recuperación de la confianza, pero las empresas utilizarán ese momento para recomponer stocks, lo que provocará un aumento en la producción, pero por única vez. Luego, es verdad, dependerá en gran parte de la confianza. En el caso de las empresas, esto dependerá de la disponibilidad de fondos. En el caso del público, de que aumente la masa salarial a partir del incremento de la inversión. Para esto falta tiempo, pero no es imposible.

P.: ¿Es más optimista?

A.V.: El blindaje no soluciona ningún problema estructural para que la Argentina crezca, pero ahora hay más motivos para ser optimista.

P.: ¿Cómo termina 2000?

A.V.: Allí ya no soy tan optimista. La producción industrial crecerá 1% y el PBI será negativo en 0,3 o 0,5%. En el caso del aumento industrial no debe ser considerado como tal, ya que la población crece a 1% y cualquier cifra igual o inferior quiere decir que se registra una caída.

Entrevista de Carlos Burgueño

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