"Si se baja entre 10 y 15 puntos la evasión, se ganan 5 puntos del PBI en recaudación"
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Guillermo N. Pérez
G. P.: Claro, porque están pagando sobre capital propio y no sobre ganancias genuinas. Si un banco gana el 25% simplemente mantendría el capital. Si ganara menos, estaría perdiendo, por lo que tendría menos capital prestable. El sistema financiero está muy expuesto porque, a diferencia de una empresa industrial que tiene bienes de cambio o de uso que se protegen solos de la inflación, la cuenta en los bancos se deteriora con ella porque son pesos. Entonces, si el neto entre el pasivo con terceros y el activo no tiene un rinde superior al 25% estaría manteniendo el capital de trabajo o deteriorándolo si ganara menos. Acá, lo que sería sano es que no haya inflación.
P.: En eso hay un consenso absoluto. Con la inflación gana el Estado a corto plazo...
G. P.: Y perdemos todos. Todas las compañías vemos que tenemos volumen pero estamos haciendo esfuerzos para no perder rentabilidad. Pero la perdemos y la compensamos con mayor volumen.
P.: Pero el mercado tiene un límite...
G. P.: Y está llegando al límite. Entonces se imponen medidas correctivas de alguna naturaleza. El sistema tributario no es malo porque está basado en el impuesto a las ganancias y en el IVA. Lo que tiene de malo es que el impuesto a las ganancias solo recauda el 6% del PBI. De esos puntos, 2 0 3 puntos son por la falta de ajuste por inflación. Entonces, genuinamente, recauda 3 y 4 puntos del PBI. Eso es bajísimo. Cualquier país desarrollado recauda entre el 20% y el 30%. Eso quiere decir que hay un nivel de evasión del 50% de ganancias o más. Deberíamos estar recaudando 15 puntos del PBI para empezar a decir que somos un país normal en términos de recaudación tributaria. Eso permitiría bajar la tasa de impuestos altamente regresivos como el IVA. No puede ser que el pudiente y el no pudiente paguen el 21% por el mismo artículo.
P.: ¿Cree que realmente se podrá lograr ese objetivo?
G. P: Eso se logra con un proyecto de país, con mucha responsabilidad cívica. Para hacer una reforma tributaria se necesita un consenso de todos los sectores. Todos deben sentarse en una mesa y ver cuál debería ser el sistema tributario que fomente el desarrollo productivo, la inversión, que sea sustentable en el tiempo y contemplar la pobreza y la inclusión social. Sin inversión, sin aumento de la capacidad productiva y sin generación de fuentes de trabajo, no hay progreso para la gente.
P.: Las provincias recuperaron dinero a través de cargas tributarias...
G. P.: La Nación generó pérdidas por la creación de impuestos no coparticipables sobre las nuevas riquezas. Entonces, las provincias aumentaron impuestos provinciales, pero por sobre todo se concentraron sobre el Impuesto a los Ingresos Brutos. Por ejemplo, Buenos Aires tenía una participación relativa de ingresos brutos del 50% en la recaudación provincial, hoy es el 75%. Esto lo hicieron en base a tres cosas: eliminaron exenciones al sector industrial; crearon un régimen de retención y percepción distorsivo generando saldos a favor que no pueden ser compensados contra impuestos liquidables, y llegaron a triplicar y cuadruplicar alícuotas. Por ejemplo, la extracción agropecuaria que estuvo por décadas al 1% hoy está al 4%. La actividad industrial que estuvo al 1,5% hoy está 4%. Comercio está al 5% cuando lo tradicional era 2,5%. El producto, entonces, llega al consumidor final con todos estos impuestos en cascada. Esto afecta a la competitividad de las empresas.
P.: ¿Qué pasa en Capital Federal?
G. P.: En Capital pasa lo mismo. Construcción pasó del 1 al 5; Servicios financieros, Industria y Comercio también subieron. Entre Capital y Provincia aportan al PBI casi el 50 %. Provincia recibe el 20% de impuestos coparticipables y Capital recibe el 2%.
P.: ¿Qué opina del blanqueo?
G. P.: Ética y moralmente, el blanqueo no tiene ningún grado de justificación. Va en contra del contribuyente que religiosamente paga lo que tiene que pagar. Los que estamos dentro de la legalidad, cuando vemos un blanqueo nos sentimos frustrados. Sin embargo, si hay un 40% de informalidad es ridículo pensar que hay gente que no se va a interesar. El próximo trabajo de investigación que voy a hacer es sobre el intercambio de información fiscal con otros países. Ese tema es fundamental. Antes, el concepto de paraíso fiscal era ser un país de baja o nula tributación. Ahora está definido que el paraíso fiscal es un país que no brinda información fiscal a otro Estado que lo requiere. Este es un tema relativamente nuevo, importante y serio. El blanqueo es una herramienta que los países siempre van a terminar usando mientras en el mundo haya una informalidad de entre el 30% y el 40%. El único país que tiene solamente del 8% a 9%s de informalidad es los Estados Unidos. Pensar que no va a haber blanqueo en el futuro con la crisis que tienen los países es ridículo. Cuando una persona pregunta "¿Qué hago con el blanqueo? ¿Si me meto me van a perseguir?", desde el punto de vista práctico no la van a perseguir porque no van a quemar una herramienta de recaudación.




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