Como parte de la actividad que desplegó en el segundo día de su gira por Alemania, Kirchner se reunió con los directivos de Siemens. Pero no escuchó ningún dato alentador sobre el retiro de la demanda que la empresa presentó ante el CIADI por el caso de los DNI. El Presidente habló también ante un grupo de empresarios, a los que llamó a invertir en el país. A los ejecutivos les agradó la actitud de Kirchner de responder todas las preguntas, pero mantienen sus preocupaciones sobre la marcha de la economía argentina. También advirtieron sobre la necesidad de que haya reglas de juego claras en la Argentina.
«Acá arriba soy un riesgo público», dijo ayer Néstor Kirchner al subirse a un
modelo de la fábrica Volkswagen. Lo asesoró Carlos Reutemann.
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En el inicio de la extensa jornada de ayer, Kirchner y De Vido mantuvieron una reunión en el Hotel Regent, que los hospeda, con el vicepresidente de Siemens, el israelí Uriel Scharef, y el titular de la compañía en la Argentina, Matthias Kleinhempl. Concretamente, la empresa sólo anunció la decisión de invertir 3 millones de dólares para una planta de mantenimiento de turbogeneradores a vapor y a gas, lo que supondría la incorporación de cerca 30 personas. Parece poco teniendo en cuenta que fuentes oficiales hablaron que la compañíaalemana participaría en el proyecto para instalar centrales eléctricas a gas por 1.600 millones de dólares y que ya cuenta con compromisos de inversión de otras empresas por unos u$s 1.200 millones. Según De Vido, la construcción de esas centrales « significará que la Argentina vuelva a crecer en un área estratégica». El ministro dejó claro el condicionamiento: «Se les informó (a los directivos de Siemens) que para avanzar en ciertas cuestiones es fundamental que tengan una actitud diferente en relación con el CIADI (tribunal arbitral que depende del Banco Mundial).
Según trascendió, la empresa no va a ceder en su reclamo por el contrato. En el gobierno consideran prácticamente ganada la disputa por parte de la empresa alemana, y argumentan que en el caso de Siemens, se trata de la rescisión de un contrato y no de la pretendida indexación de tarifas que piden otras compañías de servicios públicos.
Por su parte, Scharef confirmó intenciones de «inversiones sustanciales» en energía, telecomunicaciones y software médico. El ejecutivo recalcó que en 2004 Siemens sumó 500 empleados, 35% de su plantel, y que hay planes de incorporación de más personal.
El gobierno pidió definiciones a Siemens por el contrato firmado para la construcción de la central nuclear de Atucha II. Por cuestiones medioambientales, la legislación alemana prohibió la participación de una empresa nacional en actividad nuclear, por lo que el contrato debe derivarse hacia el consorcio Framatome, en el que tiene una participación de 34%. Según informó De Vido, en agosto estará terminado el estudio técnico que permitirá continuar esas obras, aunque previamente deberá resolverse la garantía sobre el equipamiento ya instalado y el traspaso del contrato original de Siemens a Framatone.
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