Algo más que el temor por la posible guerra y la consecuente demanda engrosada sobre el mercado de petróleo es lo que está afectando a los mercados de renta variable; esto es la incertidumbre respecto de la marcha de la economía y de cómo eso afectará las utilidades empresarias en el primer trimestre del año en curso. Aparentemente son pocos los que invierten porque aguardan mejoras, mientras la gran mayoría espera por lo que se refugia en bonos. La comparación entre tasas de retornos y relaciones precios/ beneficios vuelve al mercado como hace cinco años durante la crisis por la deuda de Rusia. Algo que podría llegar a repetirse por Turquía, que tiene el agregado de ser vecino de Irak, por eso esta semana puede ser definitoria. En la rueda del viernes, tras el impacto bajista inicial, provocado por el informe del Departamento de Trabajo, que puso en evidencia una economía que no está tan bien como creen algunos, más los comentarios sobre el comercio exterior y las economías emergentes del señor Greenspan, se produjo una recuperación volviendo la mayoría de los índices al terreno positivo. Esto fue atribuido al rumor de la detención de dos hijos de Bin Laden, lo que habría provocado temor entre los especuladores a la baja que entonces salieron a cerrar sus posiciones vendidas en corto. Una vez más, el gigante de los circuitos integrados para computadoras Intel, fue el componente del Indice Dow Jones Industrial que más retrocedió, casi 4%, seguido por Phillip Morris que quedó en el mínimo del año y casi en el nivel de octubre pasado. El Dow Jones Industrial, luego de una serie de altibajos, cerró en 7.740, con suba de 0,86% y caída de 1,91 por ciento en la semana.
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