Como para llevarlo definitivamente, el Merval volvió a colocarse una marca de talle mayor, aspirando a que no esté lejos el tiempo de calzarse los 1.700 puntos. En la víspera, los pisos nunca estuvieron por debajo del cierre del martes, siendo de 1.646 puntos. El máximo estuvo en niveles de 1.665 puntos, con un cierre más atemperado y en una zona de 1.658 puntos. Esto proporcionó el índice 0,9% de mejora, hecho que lució como interesante frente a la posibilidad de que se produjeran bajas concretas, después de la aparición de ventas en la rueda previa. Cuando se relaciona lo obtenido, con el cúmulo de órdenes, la figura deja ciertas dudas razonables y que la plaza deberá dilucidar, en las dos fechas restantes de la semana. Siempre, claro, con la expectativa por el súbito devenir del «fantasma» que se pasee con tres dígitos en el volumen.
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El ritmo de negocios tuvo su mayor brillar en lo que hace a CEDEAR, certificados que consumieron $ 25 millones de efectivo y cubriendo una porción mayor de la habitual. Contrastando con esto, para acciones ni se pasó de los $ 67 millones de efectivo y ubicándose en los valles de actividad, que se anotan en estos tiempos. Volumen con tónica al retroceso, índice con aumento, no se llevaron de acuerdo y quedó pendiente de refrendar la suba; o bien, que el saldo se dé vuelta en lo siguiente. Un retroceder de ritmo que creó ambiente propicio para -quizás- presentar la aparición del «fantasma».
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