Otra vez el indicador Merval ofició de testimonio para calificar la rueda de ayer: neutralidad. Casi en el mismo cierre del martes, dejando una marca porcentual que no movió las agujas, el índice concluyó en 1.439 y tras haber estado visitando máximos de 1.499 y un mínimo en 1.484. Justamente, la cifra que resultó techo para el día también es significativa. Porque rozó, llegó a estamparle un beso a los 1.500 puntos y recuperarlos: pero, rompiendo el aire, se volvió suspiro (como en el poema).
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De tal forma, al llegar al corazón de la semana tenemos un mercado local que vive presa de la incertidumbre y que si antes parecía indeciso: ahora, no está muy seguro. Un nuevo cruzar espadas en un volumen bastante generoso, que solamente permite calzar a la oferta, que reaparece frente a todo repuntar que quiere más de lo que puede. El llegar a los 1.500, y rebotar contra el techo, fue el ruego más saliente de un día global apenas colorido.
Los tesoreros de Bolsa y mercado no pueden quejarse, con el ritmo que lleva la semana. Se bajó unos $ 10 millones respecto del martes, pero igualmente fueron buenos los $ 67 millones de ayer. Con los certificados a sólo 10% de lo hecho en acciones, la plaza porteña sacó otra paridad de fuerzas y, así y todo, estuvo mejor que los referentes habituales. Quedan dos fechas expectantes.
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