El espíritu del mercado se quedó guardado en el fin de semana, enviando un «clon» a participar del reinicio bursátil y como para cumplir el trámite. Poseía el espacio físico, los operadores, los paneles encendidos, pero no se pudo armar nunca una rueda con condimentos indispensables. Aquellos que le dan el atractivo a una Bolsa, con la línea de corte ubicada en posiciones bien separadas. Ayer, por el contrario, se transitó por una calma que se hizo en buena parte del día fastidiosa. Hasta arribar a un cierre que dejó las variables, como habían quedado el viernes. Y las pruebas están retratadas en un Merval que venía de un cierre previo de 1.658, llegó a estar en mínimo de 1.655, cobró altura hasta máximo de 1.664 y en 1.663 puntos. En tal chatura de banda, la diferencia final arrojó solamente 0,27% de porcentual. En esto, puede decirse que resultó un lunes parecido a otros mercados. Con el Dow casi igual al Merval y el índice Bovespa solamente en cambio de 0,5 por ciento.
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El total negociado se situó algo más arriba, pero con efectos inocuos sobre los precios. Un total de $ 73 millones de efectivo en acciones, con $ 16 millones en los CEDEAR, haciendo una transacción en la meseta de cotizaciones y donde las líderes patentizaron con lo hecho en Galicia -cero absoluto- la ausencia de lucha entre las fuerzas. Día de tono «light».
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