12 de julio 2001 - 00:00

Sin radicales en el acto, De la Rúa lanzó el fuerte ajuste

El gobierno comenzará a aplicar la reducción del gasto público desde agosto una vez que tenga los resultados de la recaudación de julio en la mano. Según las estimaciones oficiales, el déficit fiscal aproximado, y por lo tanto el ajuste a concretar, será de entre 200 y 250 millones de pesos. Con este nivel de desequilibrio sería inevitable que el ajuste avance directamente sobre los salarios de todos los niveles de la administración pública.

Ese nivel de reducción salarial surge de los cálculos que aportó al debate el secretario de Ingresos Públicos, José María Farré, sobre la evolución que viene mostrando la recaudación en lo que va del mes y que llegaría a los 4.200 millones de pesos.

Esfuerzo patriótico

Aparentemente el nivel de gasto estaría hasta unos $ 250 millones como piso por encima de ese nivel de ingresos. De la Rúa comenzó a dar su mensaje a las 21.45 y luego de tres postergaciones que plagaron el día de versiones. «Tenemos que hacer un esfuerzo patriótico. Tenemos que recuperar la independencia», dijo el Presidente ante la presencia dominante de dirigentes del partido de Domingo Cavallo, Acción por la República, y la ausencia de radicales y frepasistas. Para el segundo párrafo ya había lanzado la medida clave: «Vamos a gastar sólo lo que recaudemos, porque no podemos seguir pagando las tasas de interés que nos exigen».

Luego pasó a revisar las alternativas que no serían válidas al asegurar que «ya se vendió todo lo que se podía», que se trata de «no depender más de los créditos externos» y que «el que proponga algo diferente miente», para después invitar a las provincias a «hacer el mismo esfuerzo».

De la Rúa continuó con el alcance de las medidas: «El monto del ahorro será resuelto mes a mes, dependiendo de la recaudación». Para reducir el déficit, «habrá además una lucha frontal contra la evasión». Anunció luego la única medida concreta para enfrentar ese problema, ya que ahora sería realidad la creación de «tribunales que juzguen los delitos de evasión por más de un millón de pesos».

Prometió luego que este ajuste, a diferencia del impuestazo de José Luis Machinea con el que comenzó su gestión, no impactará en nada en el sector privado.

De la Rúa llamó a Cavallo para que dé los
«detalles técnicos»; en medio de los aplausos de los aproximadamente 87 oyentes que coparon no más de 60% de las sillas doradas del Salón Blanco, incluyendo una veintena de voceros de todo nivel estatal que fueron reclutados para que por TV en directo se perciba la menor cantidad de espacios vacíos. Uno de los pocos radicales afiliados presentes reflexionaba con cierta nostalgia: de los cinco fundadores de la Alianza, sólo queda De la Rúa; en obvia referencia a Alfonsín, Rodolfo Terragno, Meijide y, obviamente, Carlos Alvarez.

Los «detalles técnicos» de Cavallo fueron en realidad una continuidad del discurso que el ministro viene manteniendo desde hace varias semanas.
«Es insensato pagar las tasas de interés que nos exigen», comenzó enérgico el ministro, para retornar con que «hoy vivimos una depresión económica y psicológica que nos está destruyendo». Justificó la adopción del proyecto de déficit cero como «el único paso posible» y aseguró que ya en el segundo semestre del año los gastos y los ingresos estarán equilibrados.

Pasó luego al capítulo de las medidas concretas, probablemente el momento menos sorpresivo de la noche. Habló del aumento del impuesto al cheque a su máximo de 6 por mil y de la bancarización de todos los pagos de salarios, pensiones y jubilaciones, para los que los bancos abrirán cajas de ahorro gratuitas. Pidió además al público que cuando se pague en efectivo, en las operaciones de menos de 1.000 pesos, se elija efectuar la operación con tarjetas de crédito y pedir la factura.

Para el final vino el momento más duro. Casi veladamente, y no sin culpa, reconoció que el ajuste recaerá en los salarios de todo nivel, incluyendo los más bajos, y en todos los bienes y servicios que contrate el Estado nacional.
«El ajuste será hacia abajo, y todo lo que se necesite», fue la promesa con que Cavallo se despidió del público.

Entre otros escucharon el mensaje de De la Rúa y el ministro de Economía, el gabinete a pleno, comenzando por Chrystian Colombo, Patricia Bullrich, Juan Pablo Cafiero, Jorge de la Rúa, Horacio Jaunarena, Adalberto Rodríguez Giavarini, Carlos Bastos, Héctor Lombardo, Nicolás Gallo y Andrés Delich. En las primeras filas escuchaban los secretarios de
Ingresos Públicos José María Farré; de Comercio, Debora Giorgi; de Política Económica, Federico Sturzenegger; el jefe de asesores de Economía, Guillermo Mondino; y el titular de la AFIP, Héctor Rodríguez. También se encontraba Marta Oyanharte, escuchando desde un costado.

Un dirigente radical reflexionaba que
«debíamos haber prometido una rifa de un auto, para que vengan más aliancistas». Otro, más poético, retrucaba con la frase de Macedonio Fernández que «faltaron tantos que si faltaba uno más, no entraban».

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