23 de enero 2001 - 00:00

Sin "vaca loca" la carne cayó 5% en 20 días

Los consumidores no dejaron de comer carne vacuna por el impacto de las noticias, provenientes de Europa, sobre el «mal de la vaca loca» aunque hubo un reacomodamiento estacional en la demanda desde principios de año, motivada por la época de vacaciones.
Lo cierto es que el precio de la carne cayó hasta 5 por ciento desde inicio de este 2001 debido a esta disminución de la demanda interna, situación habitual para esta época del año, cuando el consumo se desplaza a zonas de veraneo. De esta forma, el novillo, que ayer cotizó hasta 0,87 por kilo vivo, mermó 2 por ciento en veinte días mientras los terneros especiales recortaron 4,5 por ciento en el mismo período, mostrando un abanico de valores con tendencia bajista.

La proliferación de noticias sobre la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) que afecta a los rodeos europeos (considerada por algunos sectores «sobredimensionada» dado que la Argentina es considerada de bajo riesgo y libre de esa enfermedad) impuso un llamado de alerta en los consumidores que frenaron sus compras de alimentos «sospechados».

No obstante, la actividad en góndolas y mostradores se mantuvo normal en comparación con otros años pese a que en el mercado de Liniers se muestra una disminución de actividad luego de la avalancha de ventas de fin de año.

En estos momentos -y se presume que la tendencia se prolongará hasta el mes próximo-las ventas se direccionan hacia las localidades que son el epicentro de las vacaciones. El dato es conocido por el mercado ya que en dichos destinos se modifican las condiciones de pago --general-mente más cortos-pese a que la cadena de pagos está seriamente afectada. Por caso, en el mercado de Liniers se operaron ayer sólo 9.700 animales contra los 12-15.000 habituales, situación que se suma a una actividad directa también reducida.

En este contexto, la rápida reacción de los supermercados al retirar de sus góndolas los productos importados desde Europa y elaborados con insumos de vacunos generó una buena recepción en los consumidores.

Se presume que en la Argentina no se afectará la demanda de carne vacuna pese a los temores que despierta la enfermedad que afecta a los rumiantes y que tiene una versión humana denominada Creutzferd Jakobs.


Sin embargo, la carne aviar, especialmente pollo, podría volver a ganar terreno sobre las carnes rojas.
De hecho, la relación pollo/ asado se ubica en 1,9 (kilos de pollo que se compran con 1 kilo de asado), un índice aún considerable pese a que el precio promedio de pollo aumentó 10% su valor a partir de agosto pasado, según datos oficiales.

El consumo interno es hoy el único sostén de precios con que cuentan los ganaderos ya que la exportación se ve seriamente afectada por el «mal de la vaca loca», que ya produjo un recorte abrupto en el valor de la Cuota Hilton (los cortes de alto valor, sin aranceles, que se venden a Europa), que pasó desde 6.000/7.000 dólares por tonelada a 4.900 dólares por t. La depresión del mercado externo, muy afectado en el corto y mediano plazo, ante la reacción de «no consumo» de los europeos, volcaría toda la expectativa sobre el mercado interno. Y allí surge, precisamente, un nuevo debate sobre la elasticidad del consumo interno.

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