Snow, con Miceli, preocupado por precios
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Snow no le preguntó a Miceli por los bonistas que quedaron
fuera del canje ni se quejó por la «falta de clima de negocios
que había advertido el día anterior otro funcionario del
Tesoro estadounidense.
Además de la marcha de la inflación, Miceli detalló que el programa argentino se basa en «mantener altos niveles de crecimiento y conseguir de esta manera una fuerte reducción de la pobreza. Para esto es central que la inflación no se desboque». «En estos primeros meses de 2006 -continuó- conseguimos eliminar la expectativa de remarcaciones que existían a fines del año pasado.»
Snow, por su parte, comprometió apoyo del gobierno de su país para futuras obras de infraestructura que precise la Argentina. Se trata, en realidad, de llevar adelante una suerte de «banco regional para proyectos de inversión» que el gobierno estadounidense quiere implementar junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este apoyo permitiría continuar con el crecimiento de la economía sin sufrir problemas con el suministro energético o con el traslado de la producción (por ejemplo, por vías férreas o caminos en mal estado).
El titular del Tesoro se manifestó optimista respecto de la continuidad del crecimiento internacional, un aspecto que favorece no sólo a la Argentina, sino al resto de los países emergentes. «En general, los países están tomando medidas sanas para que esta expansión inédita continúe», aseveró, dejando deliberadamente de lado las críticas por los déficits gemelos (comercial y fiscal) que sufre la economía estadounidense.
Más tarde fue el turno del encuentro con el director gerente del FMI, Rodrigo de Rato. Miceli rechazó en este encuentro la posibilidad de aumentar tarifas o dejar caer el tipo de cambio. Ambos consejos habían partido del organismo en su informe sobre Perspectivas Económicas Mundiales que se divulgó el miércoles.
Según se ocuparon de detallar fuentes del Palacio de Hacienda, la ministra «consideró inncesarios estos planteos», considerando que se trata de «resabios del pensamiento de los 90 que aún quedan en el staff del Fondo». Además, pidió una autocrítica «seria y pública (del FMI) por su actuación durante la crisis tras el derrumbe de la convertibilidad».
El Fondo había advertido que la inflación en la Argentina llegará a 12,9% este año y a 15% en 2007. Ante este panorama, aconsejó que el país aumente su superávit fiscal, suba las tasas y le dé mayor flexibilidad al tipo de cambio.
Miceli participará entre hoy y el domingo junto con el presidente del Banco Central, Martín Redrado, de la Reunión de Primavera del FMI y el Banco Mundial, en la que se discutirá sobre los « desequilibrios globales» que hoy aquejan al mundo financiero.




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