8 de abril 2002 - 00:00

Sólo supermercados compran hoy a crédito en la Argentina

Sólo supermercados compran hoy a crédito en la Argentina
El sector empresario se dividió en dos mundos: los que deben pagar al contado y los que tienen crédito. En la Argentina posdevaluación, los únicos que conservan el crédito son los supermercados y algunos mayoristas. El resto debe abastecerse al contado.

El comercio minorista es el más castigado por las condiciones de venta. Deben pagar su mercadería contra culata del camión y en pesos contantes y sonantes. No les aceptan cheques.

La imposibilidad de ejecutar los documentos, por la existencia de la ley que inhibe de embargos por seis meses, está castigando a este sector que hoy no tiene ninguna posibilidad de financiarse. Además, deben aceptar tarjetas de crédito, si quieren vender, y absorber el costo financiero de las dos semanas que demoran en cobrar esa venta. Esto explica la enorme cantidad de cierres de comercios en los últimos meses.

Los mayoristas, en cambio, consiguen plazos de una se-mana en alimentos a la que le suman un atraso de otra semana en los pagos que hacen que durante 15 días tengan financiamiento. Por supuesto, no es gratis, tienen un recargo de 5 por ciento en los precios por esos 15 días.


Si es en indumentaria u otros artículos suntuarios, los plazos llegan a 45 días, ya que la financiación es a 30 días y 15 días los «pedalean» pidiendo que no les depositen el cheque. Esto tiene un costo, de aproximadamente 15 por ciento que se les recarga en el precio.

La mayoría de las fábricas textiles directamente no le venden a los minoristas. Saben que no les pueden pagar al contado y que van a tener serios problemas si los financian. El negocio de la ropa es el más castigado por la crisis.

Los comercios que pueden pagar al contado se financian no pagando los impuestos (Ingresos Brutos e IVA, principal-mente) y tienen grandes atrasos en los alquileres que les son tolerados porque los due-ños del local por lo menos ven que se hacen cargo de los gastos de luz y teléfono y de las tasas municipales de Alumbrado, Barrido y Limpieza.

• Primer mundo

En cambio, hay un primer mundo que tiene crédito, aunque perdió algo de poder en la negociación con los proveedores. Son los súper e hipermercados. Sólo a ellos se les aceptan cheques.

Se da la paradoja de que los supermercados les cobran intereses a sus proveedores para pagarles la mercadería que ya vendieron al público. En otras palabras le cobran intereses a los proveedores por su propia plata.

El tema es así. Un proveedor de ropa, le entrega al super-mercado la mercadería a 120 días. Obviamente, en los precios le recarga el costo financiero. El supermercado en ese lapso vende la mercadería y se hace de la plata.
Si el proveedor quiere cobrar antes, por ejemplo, a los 60 días se le cobra un interés de entre 3 y 5 por ciento mensual de acuerdo a la cadena de supermercados de que se trate.

También se hacen combinaciones no exentas de imaginación. Se les puede pagar anticipado si aceptan bonos provinciales, fuera de los Patacón o LECOP. Es que los supermercados están en todo el país y tienen un abanico de bonos de las distintas provincias que les causa dificultades a la hora de contabilizarlos. Esos bonos pagan impuestos o tasas en un lugar, servicios públicos en otro y hay que tener un verdadero vademecum para conocer sus aplicaciones y su valor de contado.

En indumentaria hay super-mercados como La Anónima que compra a 45 días y no adelantan el pago aún consiguiendo descuentos.

Jumbo
compra a 90 días y a partir de los 15 días acepta negociar con sus proveedores pagarles anticipadamente con una tasa de 5 por ciento mensual que disminuye si aceptan patacones o LECOP. Estos títulos tienen una paridad de 91 por ciento frente al peso. Es decir una lámina de 100 Patacón o un LECOP se compran en el mercado por $ 91 contantes y sonantes.

Carrefour
es quien consigue los plazos más largos: 120 días y cobra 5 por ciento mensual por pagar al contado.

Los supermercados han conseguido un buen negocio con la caja al contado ya que compran cheques con una ganancia de 8 por ciento para pagar a los proveedores.
La falta de crédito bancario los ha colocado en uno de los dominadores del mercado. Por eso, cuando tratan con un proveedor no les importa que les aumenten los precios, mientras no les toquen los plazos de financiamiento.

• Plazo adicional

En comestibles, los plazos son menores. No exceden los 45 días, aunque los super-mercados se toman entre 15 y 20 días adicionales para pagar. Se ha dado el caso de que algún cheque de supermercados volvió por falta de acre-ditación de fondos y se lo cambian al proveedor por otro nuevo, ganando días de plazo.

El resultado de todo este movimiento es que hay un re-cargo en los precios por el alto costo de financiar que se traslada al público y una ausencia de productos por la falta de capital de trabajo.

Un empresario que fabrica desodorantes y artículos de perfumería a precios muy económicos, resumía así las penurias de los proveedores.
«Hace unos meses, vendía mis productos a un precio fijo y cuando cobraba no variaba el precio de reposición de la mercadería. Siempre tenía crédito en el banco. Ahora no tengo quien me financie el capital de trabajo. Dejé de pagarles a los bancos lo que les debo porque si no no puedo fabricar y encima tengo que financiar a los supermercados casi a 60 días.» Pero el pesar de este empresario no terminaba allí. La ruta donde se encuentra su fábrica está constantemente tomada por piqueteros y tiene que oblar todos los días una suma fija para que sus camiones puedan entrar y salir de su fábrica. Este es otro costo de la Argentina de hoy.

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