16 de febrero 2006 - 00:00

Sólo tres variantes posibles

Luego de una contundente exposición del canciller Jorge Taiana frente a una comisión del Congreso nacional, quedan tres opciones:

a) Una de las dos papeleras uruguayas es desplazada a distancia considerable de la otra para evitar «el daño ambiental acumulativo»
(la Argentina hasta ofreció una suma de dinero para ayudar al costo cuando aún las construcciones no son de envergadura y puede hacerse).

b) Uruguay las hace igual y creará un foco contaminante que a esta altura de la discusión ya se sabe que será inevitable para poblaciones de ambos países.

c) Uruguay, en mayor grado, y la Argentina, en menor, subsidian a ambas papeleras para que dejen de lado el blanqueo de la pasta celulósica (sale marrón) con el método ECF (con dióxido de cloro), que es el que piensan usar las papeleras uruguayas (que se utiliza en la Argentina pero en plantas distantes y de menor producción). Se trataría, para evitar el «impacto acumulativo» antimedioambiente, de que usen TCF, siglas en inglés del método Totalmente Libre de Cloro. Alemania reconvirtió casi toda su industria celulósica a este sistema.
Aquí nos toman por países subdesarrollados, donde creen que la vida importa menos y quieren fabricar con metodología que daña la salud pero es más barata.

O no resignamos nuestra normal expectativa de vida y subsidiamos el TCF o nos asumimos como pobres con vida más corta, pero por lo menos paguemos la separación de ambas plantas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar