Nueva York (EFE) - Más de tres años han sido necesarios para que el Dow Jones de Industriales, el indicador más relevante de Wall Street, rompiera la barrera de los 10.800 puntos, y ahora parece encaminado de forma imparable hacia los 11.000 puntos. De lograrlo, sería un fin de año inmejorable para un ejercicio que ha resultado ser muy complicado por los desequilibrios económicos de EE.UU. y el fuerte encarecimiento del crudo.
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Pero, curiosamente, estos factores se han convertido en el combustible que ha impulsado a Wall Street hacia los niveles actuales, ante el optimismo que ha generado el abaratamiento del petróleo, por un lado, y la revisión al alza del PBI estadounidense, por otro.
De esta manera, el Dow Jones de Industriales subió ayer 56,46 puntos, 0,52%, hasta los 10.815,89 puntos, en tanto que el NASDAQ ganó 6,12 puntos, 0,28%, hasta los 2.157,03 puntos. En el caso de este último indicador, el nivel de cierre no fue máximo anual, a diferencia del S&P 500 y del NYSE, que sí marcaron nuevos récords del año en los 1.209,57 y en los 7.190,14 puntos.
• Alegría
El petróleo dio la alegría a las Bolsas al sufrir un abaratamiento de más de 3%, motivado por la publicación de unas cifras de reservas de combustibles en Estados Unidos superiores a las esperadas. A ello se unió la revisión al alza del crecimiento experimentado por Estados Unidos en el tercer trimestre del año, que se elevó en una décima sobre el cálculo anterior, hasta 4%.
En cualquier caso, según los analistas, estos factores no hicieron sino consolidar la corriente de optimismo que se ha extendido por los mercados y que ha permitido a la Bolsa recuperar todo el terreno perdido durante el año. Entre las empresas protagonistas de la sesión se destacó la farmacéutica Pfizer, que poco a poco va recuperándose del retroceso experimentado en los últimos días, tras dar a conocer un informe que alerta sobre los posibles efectos cardiovasculares de su medicamento Celebrex. El gigante hipotecario Fannie Mae, por su parte, subió en la jornada 2,23%, hasta los 71,92 dólares, animado por la salida de sus dos máximos ejecutivos, el presidente ejecutivo Franklin Raines y el director financiero Timothy Howard, tras los recientes escándalos. El pasado mes de setiembre, Fannie Mae fue acusada de utilizar procedimientos contables inapropiados para operaciones de cobertura de riesgo, lo que podía llegar a poner en duda la validez de sus estados financieros.
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