Tarjetas contra petroleras: no bajarían las comisiones
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El argumento que llevarán, sin embargo, es que los aranceles que cobran terminan siendo más baratos que el manejo de efectivo (riesgos, seguros de dinero en tránsito, etc.). Agregarán que las operaciones en efectivo, como los pagos de servicios a través de Pago Fácil y similares, cuestan el doble de lo que les cobran a las estaciones de servicio. En la actualidad el cupón promedio por combustibles es de $ 60, por lo que el estacionero debe pagar $ 0,60 de comisión al banco.
La venta de combustibles para los concesionarios en muchos casos dejó de ser su principal fuente de utilidades: según la ubicación y la superficie que ocupen, la suma de los ingresos que obtienen por venta de lubricantes, sumadas a las que genera el «convenience store» ( alimentos, golosinas, bebidas, helados, etc.) superan a lo que les entra por naftas y gasoil. De ahí que -según se interpreta en el sector financiero- la «resistencia» a vender combustibles con tarjetas encubre en realidad un desinterés a seguir despachando nafta a los valores actuales, con los márgenes actuales. Seguramente por eso el gobierno llamó a YPF pocas horas después de que se comunicara la decisión de la petrolera de que sus estaciones propias (110 sobre 1.600 de su red) dejaran de aceptar los plásticos como medio de pago.
En relación con que algunas estaciones seguirían sin tomar las tarjetas, desde los bancos aseguran que «es como cualquier otro sector: hay restoranes que no las aceptan, bares que no las aceptan, boutiques que sólo venden al contado... Pero eso es una decisión empresaria individual y no una política general decidida en la casa central. De hecho, muchos comercios no venden con tarjeta por la única razón de evadir impuestos; todo el mundo sabe que esas operaciones no se pueden 'negrear'...».




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