22 de abril 2004 - 00:00

Taylor a Kirchner: "Apuren acuerdo ya con los acreedores"

El subsecretario del Tesoro estadounidense, John Taylor, calificó ayer como "notable" la recuperación de la economía argentina. Pero le dijo al presidente Kirchner que debe apurar ya un acuerdo con los acreedores privados. Taylor teme que en medio de la campaña presidencial de EE.UU. el gobierno de Bush, presionado por el ala dura de los republicanos, no pueda apoyar más a la Argentina en el FMI si no acelera la salida del default. Además, explicó que la resolución de la deuda es un punto clave para combatirla pobreza, al atraer nuevas inversiones. También se reunió con empresarios, economistas, legisladores y hasta estudiantes universitarios. Aunque aseguró que el Tesoro no interviene en la negociación de la deuda, aconsejó al gobierno y a los acreedores que sean "flexibles" en los momentos decisivos. Sugirió también la necesidad de que el gobierno se comprometa a mayor superávit fiscal para 2005: "Este año se superará la meta de 3% del PBI fijada con el FMI y eso es muy bueno", aseguró. Sorprendió el interés por la situación energética, ya que hasta ahora no había figurado en la agenda de discusiones con Washington. Pero la posibilidad de que se produzcan cuellos de botella por la falta de insumo encendió luces amarillas ante la eventual desaceleración de la mejora económica.

Néstor Kirchner recibió ayer al subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos, John Taylor, en la Casa Rosada.
Néstor Kirchner recibió ayer al subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos, John Taylor, en la Casa Rosada.
El subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos, John Taylor, le dejó ayer a Néstor Kirchner una advertencia: el gobierno de George W. Bush poco podrá hacer en la próxima revisión de metas ante el Fondo Monetario si la Argentina no muestra algún avance serio en las negociaciones con los acreedores de la deuda caída en default.

La razón que expuso el enviado norteamericano para justificar esta posición no se basa en algún tipo de crítica a la Argentina o a Kirchner, sino en una cuestión interna del Partido Republicano (PR) mirando a las elecciones presidenciales en las que Bush se juega su reelección ante el demócrata John Kerry. Según el mensaje de Taylor, los dirigentes más radicales del oficialismo norteamericano quieren que en los últimos tramos de la campaña, Bush refuerce su discurso económico y base su estrategia en un endurecimiento de la política fiscal de su gobierno. Más concretamente, que cuide el dinero de los EE.UU., lo que específicamente para el caso argentino implica defender los ahorros de los norteamericanos que tienen deuda caída en default y cuidar los fondos de los EE.UU. en el FMI.

Para evitar que Bush tenga una posición dura contra la Argentina, Taylor dejó claro que lo que se necesita es un avance serio en las negociaciones. Si bien no fue específico, la idea que deslizó el norteamericano fue que parte del abultado superávit fiscal -números que Kirchner se encargó ayer de resaltar constantemente ante el visitante-se destine a mejorar la oferta de quita de 75% o a flexibilizar de alguna forma la posición argentina ante los acreedores.

Fuera de este capítulo, Taylor conversó ayer con el Presidente, en un encuentro oficial en la Casa de Gobierno, de un solo tema crítico más: la crisis energética. Allí Kirchner desplegó como argumento el acuerdo que se firmó ayer con el gobierno boliviano de Carlos Mesa y que le garantiza a la Argentina la provisión de gas para el resto del invierno. Como para aceitar el discurso local, Kirchner vinculó este tratado con la promesa que el argentino le había hecho a Bush en Monterrey, en enero, cuando pidió ayuda política y económica para estabilizar a Bolivia, que en esos días se encontraba en pleno estallido social. Kirchner argumentó ante Taylor que, además de un tratado energético, el acuerdo de ayer habla del blanqueo de ciudadanos bolivianos ilegales dentro de la Argentina y de futura obra pública conjunta, tal como había prometido a Bush en México. Taylor igualmente continuó preguntando sobre la crisis de combustibles y las posibilidades de que frene el crecimiento.

Finalmente, el encuentro culminó con la promesa del argentino de negociar en lo que resta del año un acuerdo general con el sector privado para que se invierta más. Kirchner y Taylor, que ayer visitó por tercera vez al país, hablaron durante más de una hora y cuarto, rodeados por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el embajador de los EE.UU. en Buenos Aires, Lino Gutiérrez; la secretaria adjunta para el Hemisferio Occidental de la administración Bush, Nancy Lee; y el representante para América del Sur, Matheu Haarsager, también del Departamento de Estado.

• Elogios por los números

También hubo tiempo para las felicitaciones. Taylor desplegó los números que había recogido durante el día sobre la marcha de la economía argentina. Según Taylor, la recuperación del PBI «es muy impresionante».

Antes de visitar la Casa Rosada, Taylor mantuvo una primera reunión política en la Embajada de los Estados Unidos. Fue con diputados y senadores, seleccionados por Lino Gutiérrez. A las 9.30 llegaron a la sede diplomática Rodolfo Frigeri, Alberto Natale, Horacio Pernasetti, Jorge Argüello, Miguel Angel Picheto y Jorge Capitanich, entre otros. Servidos con un austero desayuno (sólo café con leche y masitas surtidas que no fueron tocadas por los legisladores), los argentinos escucharon una breve introducción del norteamericano, en la que, sin dar cifras concretas, habló sobre la posibilidad de que se revise eventualmente la meta de superávit fiscal de la Argentina. Según declaró Frigeri al terminar la reunión, Taylor dijo que el gobierno «debería aumentar el monto del PBI destinado al pago de la deuda». Dijo también que la posición de los Estados Unidos es no intervenir en las negociaciones entre la Argentina y los acreedores, pero pidió « buena fe» desde los dos lados.

Luego abrió el dialogo a los visitantes. Allí se habló sobre el acuerdo con Bolivia que se firmaría horas después y los costos que tendrá importar gas a precios internacionales, sobre la sustentabilidad del crecimiento, y consultó sobre las proyecciones de inflación para 2004. El número que anotó Taylor fue 10% como piso y dejó en el aire la preocupación sobre los efectos de ese porcentaje sobre la política monetaria del Banco Central.

Hubo luego una conversación cruzada con Natale sobre las señales de recuperación de la economía y la marcha del consumo, y se despidió a las 10.45 afirmando que el gobierno de George W. Bush continuará ayudando en las negociaciones con la deuda externa siempre que
«haya avances». Tanteó, finalmente, la intención de los legisladores de hablar del proyecto del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), pero no obtuvo mayor voluntad de los diputados y senadores para discutir el tema. Taylor sólo dijo que se trató de una idea «importante para el continente».

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