7 de mayo 2007 - 00:00

Techint-Kirchner: batalla excede a Skanska

-Si encontrás a un funcionario involucrado... traémelo y yo lo echo -dijo el ministro.

- No me corresponde -carraspeó el empresario.

- Te digo más: si encontrás a un solo funcionario que tenga algo que ver con Skanska, yo mismo renuncio.

El desafío de Alberto Fernández desacomodó a Luis Betnaza, el ejecutivo del grupo Techint, que se encontró con el jefe de Gabinete dos veces en 48 horas, y con el que según lo convenido el último viernes, volverá a verse a lo largo de esa semana.

Ensayó modos, Betnaza, para quebrar la defensa de Fernández, pero se topó con más rigor: «Sabemos de 900 empresas que aparecen vinculadas (con las facturas truchas) y vamos a seguir bombardeando». La primera contraofensiva fue dos semanas atrás y cayó sobre Jorge Telerman.

Con eso, entienden en el gobierno, se comprobaría su hipótesis de que se trató de un episodio «entre privados». El empresario se fue de la Casa Rosada con la expectativa de que, en la cumbre programada a mano alzada para los próximos días, la tensión se disipe: del clima irrespirable del miércoles al diálogo menos brutal del viernes para recuperar alguna concordia.

Aquellas charlas fueron, en rigor, un confesionario. Lo que desnudó caso Skanska es que entre el gobierno y el grupo Techint hay al menos tres mechas incendiarias. Algunas son recientes; otras son añejas pero, no por eso, salen del radar de Kirchner. Los detalles:   

  • El caso Skanska, por el impacto que tuvo sobre el gobierno -las mediciones oficiales detectan bajas de entre 5 y 12 puntos en la imagen positiva de Kirchner en el área metropolitanaes claro el tema más sensible. Al punto que el propio Kirchner, antes de la solicitada y de la reunión Fernández-Betnaza, se quejó de la conducta de Techint. « Ustedes contratan al gerente de Skanska cuando yo fui, en persona, el que intercedió para que Chávez no nacionalice Sidor», fueron sus palabras de reproche. Por esos días comenzaban los primeros sacudones por el caso Skanska y la Casa Rosada ensayaba respuestas. El planteo de Kirchner luego se explicitó en la solicitada del ENARGAS que citó el caso de Alejandro Gerlero, ex gerente de Skanska, que fue contratado por Techint como gerente de proyectos de Transportadora Gas del Norte (TGN). La semana pasada, aquellas palabras se volvieron esclarecedoras cuando Hugo Chávez amenazó, una vez más, con nacionalizar Sidor, compañía del grupo Techint en Venezuela.

  • Otro asunto, tan sensible a Techint como al gobierno, refiere al reciente fallo de la Corte bonaerense contra la empresa Siderca, propiedad del grupo, a la que obliga a indemnizar a Ana María Cebrymskyla, viuda de Oscar Bordisso, desaparecido el 18 de junio de 1977 cuando se dirigía a la planta de esa compañía en Campana, donde era además delegado sindical. El fallo aplica el concepto de «in itinere» porque, advierte, la desaparición «se produjo en el trayecto comprendido entre el lugar de trabajo del que había partido minutos antes y su domicilio». La empresa intentó frenar la resolución con el argumento de que la causa había prescripto, pero la Corte provincial dictaminó lo contrario. Ahora, Siderar espera que haya una serie de fallos en la misma dirección con lo que, además, aparece vinculada, aunque sea indirectamente, con la represión militar de los 70. Se trata, claro está, de un fallo judicial de un tribunal bonaerense, es decir donde nada tendría que ver el gobierno. Pero en Techint entienden que la avanzada tiene abono en la política de derechos humanos que impulsa la Casa Rosada.   

  • El tercer punto crítico es Roberto Lavagna, al que en el gobierno -y fuera de él, claro está- consideran un «hombre de Techint» cuya aventura presidencial se sostiene gracias al respaldo del grupo de Paolo Rocca (ver pág. 10). No hace mucho, Kirchner apuró a un directivo de Techint por ello. «Apoyamos a todos, siempre», trató de esquivar el topetazo el empresario. Aunque en los sondeos que lee el Presidente Lavagna no aparece como un riesgo para octubre, Kirchner en las charlas privadas siempre le reserva algún comentario ácido al economista.
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