Técnicamente no es objetable un fondo monetario regional

Economía

Venezuela respaldará un bono por mil millones de dólares que emitirá la Argentina. Y podría llegar a 5.000 millones. La Argentina lo hace por el alto interés que le querían cobrar las AFJP locales que tienen depósitos del público por 25.000 millones de dólares, similar a las reservas del país. Le pedían al gobierno, por préstamo en pesos que se aplique la indexación por el CER, o un título nominado en dólares. También ahora se emitirá en dólares y con las AFJP ni se llegó a hablar de tasas. El gobierno, en definitiva, no insistió mucho localmente porque predomina más la idea de crear un mercado regional de garantías y eso significa contar con los petrodólares del venezolano Hugo Chávez. Pareciera predominar entonces el interés político porque la Argentina está endeudándose a tasas que serán mucho más elevadas que las de los préstamos que tenía del Fondo Monetario Internacional cuya cancelación -y para peor en un solo movimiento cuando tenía plazos- ni entonces ni ahora tiene mucha justificación en cuanto a los intereses superiores del país. Todo esto rodeado de versiones de que la Argentina compromete en el respaldo de su bono a Chávez, que le cobrará la garantía, de la misma manera que sale a financiarle una planta separadora de gas a Bolivia por 60 millones de dólares. La táctica sería unir a la Argentina a países sudamericanos díscolos como un compromiso de colaboración con Estados Unidos a quien el presidente argentino denuesta cada vez que tiene enfrente a auditorios internacionales y podría ser para disimular. A todo lo rodean trascendidos de alta estrategia en la Cancillería argentina. Podría ser o simplemente un contrasentido más de un gobierno al que nunca se le vio esbozar un plan más allá de lo inmediato y menos de alta estrategia. Pero emitir un bono, reingresar al mercado internacional y respaldarse con los petrodólares de Chávez en lugar de las inspecciones de los expertos del FMI, no es criticable por sí y podría ser beneficioso. Según la expectativa del gobierno, la Argentina podría conseguir una reducción de 1,5 punto en la tasa de interés -a menos de 8%- en los mercados al emitir un título cuyo pago de capital e intereses garantiza el gobierno de Chávez. Como Venezuela tiene mejor calificación por no haber caído recientemente en default, contar con este respaldo resultará favorable. De hecho, hoy los bonos de Venezuela rinden bastante menos que los argentinos, por considerarlos los inversores más seguros, especialmente en un contexto de elevado precio del petróleo.

La Argentina y Venezuela se dieron un plazo de 90 días para lanzar el primer título binacional bajo la denominación Bono del Sur. En ese plazo buscarán un banco internacional de primera línea que efectúe la colocación en el mercado internacional, cuya designación correrá por cuenta del gobierno de Hugo Chávez. Además, esperan que los ánimos de los inversores ya estén más tranquilos tras la turbulencia de las últimas semanas.

Con el nuevo título, el Ministerio de Economía confía en conseguir una reducción de al menos 1,5 punto en la tasa de interés respecto del rendimiento que conseguiría con un lanzamiento tradicional. La primera colocación sería de la Argentina pero tendría garantía total de capital y de intereses de Venezuela en caso de default.

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    El bono binacional fue anunciado ayer oficialmente por Néstor Kirchner y su par venezolano, en el marco de los actos por la incorporación de Venezuela al Mercosur como miembro pleno. «Estamos empezando a trabajar en la idea, seria y firmemente, de la creación del Bono del Sur para generar una fuente de ingresos muy importante para consolidar procesos estratégicos de inversión y de reconversión». Chávez explicó que la idea surgió de la Argentina «para impulsar inversiones y sostener los proyectos económicos».

    La salida a los mercados requerirá antes de la aprobación parlamentaria de ambos países. En el caso argentino, esto sería indispensable sólo para el caso de que el país salga avalando un título venezolano, pero no si el emisor es la Argentina con aval de otra nación.
    Tras el anuncio oficial, el secretario de Finanzas, Alfredo Mac Laughlin, se reunió durante más de dos horas con su par venezolano, Nelson Merentes, quienes avanzaron con los primeros pasos para dar forma a esta nueva colocación.

    Allí se convino que ambos países conformarán una lista chica de bancos internacionales para que participen en el diseño final del papel y su colocación en el mercado internacional. La intención es que el título salga con ley de Nueva York.

    Los voceros precisaron que durante la fecha «Kirchner y Chávez instruyeron a los ministros de Economía y Finanzas de ambos países, para que en un lapso de 60 días presenten la propuesta, con detalles sobre el monto y forma de emisión».

    El bono deberá ser calificado por agencias internacionales y allí estaría el principal beneficio para la Argentina, que podría acceder a la mejor nota venezolana, al menos para este título. Para la evaluadora Standard & Poor's, Venezuela tiene un rating de «BB-» que está dos escalones por encima del argentino («B»). Aun siendo emitido por la Argentina, el papel conseguiría una calificación similar a la venezolana, ya que tendría respaldo total de devolución tanto del capital como de los intereses. Aunque no se habló de montos específicos, comenzarán a trabajar pensando en un monto de u$s 1.000 millones y un programa general por u$s 5.000 millones.

    Esta diferencia de calificación se refleja también en los precios y los rendimientos de los bonos de ambos países en el mercado. El bono Global Venezuela 2027 rinde actualmente 7,50% en dólares, pero estaba en cerca de 6,50% antes de que comenzaran las turbulencias en mayo. Para un plazo similar, el rendimiento de un título argentino se ubica levemente por encima de 9%. Con este esquema y mercados más tranquilos, el país podría pagar menos de 8% en dólares.

  • Intención

    Si avanza el lanzamiento del bono, el gobierno confía en reducir la tasa de interés a un nivel muy parecido al de Venezuela. «La intención de Chávez es ayudar para que toda América latina tenga accesos más baratos al financiamiento internacional», explican funcionarios locales desde Caracas.

    Para alejar fantasmas respectode esta iniciativa, los técnicos de ambos países se apuraron en aclarar que no es el primer título binacional que se emitirá en los mercados. Los Estados Unidos, por ejemplo, garantizaron emisiones de Israel y de Egipto hace algunos años para favorecer el acceso a los mercados de ambos países.

    En el caso específico de la Argentina, el ejemplo más reciente sería el bono emitido en 1998 con garantía del Banco Mundial. Pero se trataba de un respaldo acotado, ya que el organismo sólo avalaba un pago de capital, que se iba renovando al siguiente si la Argentina cumplía. En 2001 entró el default, y los inversores sólo pudieron cobrar el primer pago del capital, al ejecutar la garantía del BM. Pero el resto del bono entró en la reestructuración de la deuda.

    Kirchner fue más allá sobre los planes conjuntos de ambos países: «Puede ser el preinicio de un espacio financiero del Sur, que nos permita también generar cadenas de financiamiento que nos den respuestas a lo que nuestras regiones y nuestras sociedadesestán esperando». Sobrevolóasí la creación de un banco regional para el
    Mercosur, aunque en este caso sí se trata de una expresión de deseo más que de un plan concreto.

    La idea de Chávez es que otros países se sumen en el futuro a respaldar títulos emitidos por otros países de la región, para lo cual sería clave la presencia de Brasil.
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