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Por primera vez desde el reinado de Carlos II de Inglaterra (1630-1685), cualquier empresa autorizada podrá prestar servicios postales en el país, como la recolección, el transporte y el envío de cartas o paquetes.
El organismo encargado de la regulación del sector, Postcomm, considera que la liberalización permitirá a los clientes elegir qué empresa prefiere y creará un servicio más eficiente y seguro. Sin embargo, la mayor asociación sindical del sector, Communication Workers Union (CWU), se ha opuesto a la decisión por considerar que la liberalización del servicio pone en riesgo el futuro del suministro universal de ese servicio.
Hasta el momento, Postcomm ha concedido licencias a catorce compañías, que podrán competir con la empresa pública británica en ese multimillonario mercado, entre ellas el servicio de mensajería urgente DHL y la compañía holandesa TNT.
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