La última rueda, al menos para las Blue Chips (ya que el NASDAQ trepó 0,55 por ciento), no dio elementos como para que nadie cambiara radicalmente la opinión que ya venía sobrellevando sobre el mercado. Salvo que una variación de 0,09 por ciento como la que hizo que el Dow quedara en 11.279,97 puntos sea considerada como un factor «contundente» desde lo informativo. Claro que la semana tampoco aportó demasiado, ya que el Promedio Industrial quedó sin cambios, y mientras el NASDAQ a duras penas ganaba 0,3 por ciento, idéntica cantidad era perdida por el S&P 500.
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Como prolegómeno de la reunión que mañana celebrará el Comité Abierto de la Reserva Federal (durante la cual su nuevo presidente, Ben Bernanke, efectuará su primera «aparición pública»), semejante inactividad casi parece lógica.
Lo curioso es que si bien desde de la Fed han sido especialmente cuidadosos en no emitir señales de ningún tipo, el sorpresivo incremento en el número de ventas de viviendas ya terminadas que se conoció el jueves dio pie para algo más que meras especulaciones sobre una economía más «caliente» que lo necesario, una idea que no se desvaneció del todo, a pesar de que el viernes se anunció una importante declinación en las ventas de viviendas a estrenar. En este contexto, que la tasa de los treasuries a 10 años quedara prácticamante sin cambios en 4,6 por ciento anual, o que el petróleo continúe firme en u$s 64 por barril, no es sorpresa.
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