Puerto: incertidumbre por disputa gremial

Economía

El movimiento de contenedores en el Puerto Buenos Aires es el dato que más rápido anticipa la actividad económica y la producción industrial del AMBA. La entrada y salida de cargas por las terminales reflejan las expectativas de las industrias: así, una baja de las importaciones señala que las industrias prevén una caída en la demanda y suspenden las órdenes de compra al exterior.

Hace dos meses todo estuvo en riesgo de paralizarse: las concesiones finalizaban el 15 de mayo tras 25 años de contrato y la continuidad de una de las terminales estaba amenazada porque se quedaba sin buques para atender, poniendo en peligro miles de puestos de trabajo. El Gobierno logró un acuerdo inédito: mantener el status quo operativo, dos años de prórroga y la condición de no despedir a nadie.

Esta negociación fue celebrada sobre todo por los sindicatos, testigos de cómo la pandemia y la recesión provocaban suspensiones, reducciones de salarios y quiebras en toda la economía.

Pero al margen, estaban latentes las paritarias. Con inflación incesante, los gremios debían cerrar tramos de negociación iniciados en 2019 e intentar un aumento para un 2020 económicamente funesto.

Las terminales portuarias negocian dos paritarias: una con la Fempinra, que lidera Juan Carlos Schmid y que agrupa a casi todos los gremios de la actividad -operadores de grúas (guincheros), apuntadores, marina mercante y capataces, entre otros-; la otra la realiza con los estibadores del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), que conduce Juan Corvalán.

El SUPA no pertenece a Fempinra por viejos reclamos de encuadre gremial de los operadores de grúas, nacidos con la modernización tecnológica de la actividad portuaria. De hecho, en las terminales es común ver a estibadores y guincheros que cobran lo mismo y hacen las mismas tareas, pero están afiliados a sindicatos distintos.

En la última paritaria, mientras las terminales negociaban una pauta con el SUPA, firmaron con Fempinra dos puntos más de aumento para ambos períodos (10%). Enterado, el SUPA deshizo el acuerdo verbal, pidió un fijo de $15.000 y un aumento del 50%. Y realizó medidas de fuerza: coparon la Terminal 4, impidieron la operación de buques y bloquearon los accesos de camiones en las otras terminales. Encima, tras las manifestaciones, trabajadores portuarios del SUPA dieron positivo de Covid-19.

El SUPA es el gremio más numeroso del puerto. En 1998, fue declarado en quiebra y la Justicia le ordenó al Ministerio de Trabajo darlo de baja del registro de asociaciones sindicales. Sin personería gremial, continuó representando estibadores por más de 20 años. En noviembre de 2018 la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial volvió a intimar a Trabajo a acatar el fallo. Pero el SUPA en 2019 pagó toda la deuda establecida por la quiebra. Tras las últimas medidas de fuerza logró recuperar la personería por un fallo judicial.

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