El futuro ministro de Hacienda, Joaquim Levy, en la conferencia de prensa de presentación del nuevo equipo económico.
El nuevo equipo económico de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, prometió el jueves un segundo gobierno con mayor ahorro público y un drástico control de la inflación para reactivar el débil crecimiento.
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"Vamos a trabajar con una meta de superávit fiscal primario (ahorro para el pago de la deuda pública) de 1,2% del PBI para el 2015, en tanto que para el 2016 y 2017 esta no será menor a 2%", dijo el futuro ministro de Hacienda, Joaquim Levy, en la conferencia de prensa de presentación del nuevo equipo económico.
Levy, un economista de 53 años cercano al mercado, fue designado el jueves por la presidenta Dilma Rousseff en reemplazo de Guido Mantega, que ocupaba el cargo desde 2006.
"Esta meta es fundamental para reactivar el crecimiento", agregó. El cumplimiento de este objetivo de ahorro es seguido atentamente por el mercado y por organismos multilaterales, y es tomado como una señal de confianza en la economía.
La meta, que era de 3,1% del PBI, disminuyó para 1,9% en 2013 y se esperaba el mismo guarismo para el 2014. Sin embargo, hasta septiembre de este año, el gobierno sólo ha conseguido ahorrar el equivalente al 0,61% del PBI.
El Congreso debate ahora un proyecto de ley para poder reducir la meta de este año, fijada en el presupuesto, y descontar de ese ahorro la totalidad de lo que el gobierno gasta en su Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) así como exoneraciones tributarias.
En el Ministerio de Planificación el gobierno designó a Nelson Barbosa, mientras que Alexandre Tombini se mantiene como presidente del Banco Central.
Los titulares salientes de Hacienda, Guido Mantega, y de Planificación, Miriam Belchior, permanecerán en sus cargos "hasta que se concluya la transición y la formación de nuevos equipos de sus sucesores", dijo la presidencia brasileña, es decir, el 1 de enero de 2015.
Según la prensa local, los nuevos ministros trabajarán desde esta semana desde el Palacio de Planalto, en una oficina contigua a la de Rousseff.
Levy "es un excelente nombre. Considerado austero, riguroso. Esto nos puede dar una señal de que se vienen ajustes fiscales", dijo a la AFP el economista de TAG Investimentos, André Leite.
El diario Folha de Sao Paulo lo describió como "adicto al trabajo, franco en el límite de lo maleducado" y "tan terco como Dilma". Levy es conocido también en los pasillos de la presidencia como "Manos de Tijera".
La presidenta enfrenta un segundo mandato complicado tras cuatro años de magro crecimiento y una inflación elevada, de 6,59% en 12 meses, por encima del techo de la meta oficial de 4,5% anual.
"No seremos complacientes con la inflación", dijo por su parte Tombini, en la misma conferencia de prensa. El control de la inflación en Brasil es cometido del Banco Central por normativa vigente.
El PBI de la séptima economía mundial, que en 2010 se disparó un 7,5%, crecerá apenas por encima de cero este año. La industria está en retroceso, aunque el desempleo se mantiene bajo (4,7% en octubre).
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