El economista Alberto Ades, quien participó recientemente de una reunión de Gabinete junto a Javier Milei, respaldó el programa oficial, pero propuso discutir tres cuestiones que considera centrales para la transformación productiva de la Argentina. En un hilo publicado en X, preguntó si existe margen para flexibilizar la política monetaria, cómo incorporar al sistema financiero los ahorros en dólares y qué efectos tendría un tipo de cambio real más alto.
Tras reunirse con Milei, Alberto Ades propuso debatir el dólar, el crédito y la política monetaria
Respaldó los avances fiscales e inflacionarios, pero alertó que compañías potencialmente viables podrían no sobrevivir a la transición. Planteó revisar las condiciones monetarias, cambiarias y crediticias.
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Alberto Ades participó de una reunión de Gabinete y luego publicó un análisis sobre los desafíos del programa económico.
Su planteo combinó el reconocimiento a los resultados del Gobierno con una advertencia sobre las dificultades de adaptación de empresas y trabajadores. “Algunas empresas que podrían ser competitivas en el nuevo equilibrio quizás no sobrevivan hasta alcanzarlo”, señaló el doctor en Economía de Harvard.
Ades no presentó esas preguntas como recomendaciones cerradas. Por el contrario, aclaró que no tiene “respuestas definitivas” y convocó a sus colegas a aportar propuestas que permitan moderar los costos de la transición sin comprometer el equilibrio fiscal ni la baja de la inflación.
Las tres preguntas sobre política monetaria, ahorro y tipo de cambio
El primer interrogante apuntó a las condiciones de financiamiento. “¿Es demasiado restrictiva la política monetaria?”, preguntó. En ese marco, planteó si una calibración diferente podría facilitar la inversión y ayudar a las compañías potencialmente viables a atravesar el proceso de reconversión.
También reconoció el límite de esa alternativa. Su propuesta fue debatir si hay espacio para aliviar las condiciones financieras o si los riesgos para la desinflación y la estabilidad cambiaria todavía resultan demasiado elevados.
El segundo eje estuvo vinculado con los recursos que permanecen fuera del circuito financiero local. Según la estimación que citó, los argentinos mantienen alrededor de u$s300.000 millones en moneda y depósitos fuera del sistema bancario del país.
Ades preguntó qué condiciones, además de la Inocencia Fiscal, permitirían canalizar una mayor proporción de ese ahorro hacia los bancos o el mercado de capitales. El objetivo sería ampliar las fuentes de financiamiento disponibles para el sector privado.
“Cuesta imaginar una transformación productiva profunda sin una expansión significativa del crédito privado”, sostuvo.
El tercer punto fue el nivel del tipo de cambio real. El economista señaló que una depreciación podría aliviar a las actividades expuestas a una mayor competencia externa, favorecer al turismo receptivo y, por determinados canales, beneficiar a la construcción.
Sin embargo, también enumeró los costos que podría traer ese movimiento. “Podría reducir los salarios reales, encarecer insumos importados y deprimir el consumo”, advirtió.
A ese balance agregó otra pregunta. Si una parte de la apreciación cambiaria responde a un cambio genuino en las ventajas comparativas de la economía, planteó cuánto margen habría para revertirla de manera sostenible. Para Ades, la discusión debe contemplar el resultado sobre el conjunto de la actividad y no limitarse a los efectos sobre determinados sectores.
El respaldo al Gobierno y la advertencia por las empresas que cierran
El análisis partió de una caracterización del proceso económico actual. Para Ades, la apertura comercial y la expansión de sectores como energía, minería y agro modifican los precios relativos y empujan una reasignación de capital y trabajo.
Desde esa perspectiva, consideró que la contracción de algunas actividades no implica necesariamente una destrucción de riqueza. Puede responder, explicó, al desplazamiento de recursos hacia sectores con mayores ventajas comparativas y productividad.
“Es perfectamente posible, y hasta esperable, que algunas actividades se contraigan o desaparezcan”, afirmó. No obstante, remarcó que evaluar únicamente a los sectores que pierden protección deja afuera los beneficios para los consumidores y las posibilidades de crecimiento de otras ramas productivas.
En ese contexto, elogió a Milei, al ministro de Economía, Luis Caputo, al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y al equipo económico. Sostuvo que encararon una “tarea verdaderamente titánica”, con resultados que consideró “notables” en materia fiscal, desinflación y reducción de la pobreza.
Su respaldo estuvo acompañado por una advertencia sobre los tiempos de la transformación. La reconversión laboral, las restricciones financieras y las dificultades para adaptar el capital existente pueden impedir que una compañía llegue al nuevo escenario, incluso cuando tenga posibilidades de competir. “Detrás de cada empresa que cierra hay trabajadores, familias e historias que merecen nuestra atención”, expresó.
Qué alternativas propuso para facilitar la transición
Para reducir esos costos, Ades descartó aumentar el gasto público, otorgar subsidios, bajar impuestos sin compensación fiscal o postergar la apertura. En cambio, planteó profundizar la eliminación de trabas regulatorias y destacó el trabajo del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
También mencionó la posibilidad de reducir distorsiones tributarias sin perder recaudación, mejorar las condiciones de competencia, facilitar la movilidad laboral y la logística, y ampliar el acceso al financiamiento privado. El economista reconoció que esas iniciativas deben desarrollarse bajo restricciones fiscales, desequilibrios pendientes y dificultades para construir consensos políticos, a las que sumó la proximidad de un año electoral.
Por eso, pidió a los integrantes de su profesión que contribuyan con propuestas concretas y viables, más allá de sus diferencias. “La crítica es indispensable, por supuesto. Pero quizás podríamos dedicar un poco menos de energía a marcar diferencias y un poco más a explorar soluciones”, escribió.
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