De la reunión se aguarda una modificación conceptual en materia de prospectiva monetaria, tal como pasar de la expresión «ser paciente en modificar su política» a un discurso más flexible.
La recuperación económica desde la segunda mitad de 2003 parece obligar al banco central norteamericano a adoptar una postura más agresiva frente a un producto bruto interno en constante alza (4,1% en el último trimestre del año pasado y 4,2% en el primero de 2004).
Asimismo, la economía creó 308.000 empleos en marzo pasado y la inflación registró una leve alza de 0,5% en ese mismo mes.
Precisamente, este último registro descabeza el escenario deflacionario que impulsó el año pasado a la Fed a adoptar el menor nivel de tasas en los últimos 48 años.
Pero los analistas estiman que el alza de tasas no se producirá antes del 1 de junio.
Quizá, según los expertos, el incremento sea decidido en la reunión que celebrará el directorio de la Fed el 29 y 30 de junio, si los resultados de la ocupación en marzo son positivos.
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