2 de agosto 2007 - 00:00

Trepa el déficit con Brasil, ahora por falta de energía

El déficit comercial con Brasil creció 17% en julio. Alcanzó los 415 millones de dólares y acumula este año ya más de 2.037 millones. Una cifra similar a la del año pasado, lo cual da lugar a prever que se mantendrá en 2007 por encima de los 3.600 millones. El dato de julio es relevante porque refleja otra arista de la crisis energética. Las empresas, afectadas por la estrategia de cortes del gobierno, priorizan el mercado interno y dejan de exportar, sobre todo a Brasil. Muy diferente de la situación energética que describió Néstor Kirchner ayer en México. Las ventas al vecino país dejaron de crecer al ritmo de 30% y sólo lo hicieron 15% durante julio. Además, el incremento del rojo con Brasil anticiparía que los datos de la producción industrial de julio no serán del todo alentadores. No extraña que los pronósticos privados ya recortaron un punto de crecimiento, ubicándolo en 7,5% anual. No puede escaparse el hecho de que la abrupta caída del dólar en Brasil amplió la ventaja competitiva del peso y, por ende, de los industriales proteccionistas. Para los ideólogos del dólar alto, se trata del mejor de los mundos. Sin embargo, les cuesta explicar cómo es que no hay una avalancha de exportaciones a Brasil, cuando este país está experimentando una oleada de importaciones del resto del mundo. Es más, China ya se consolidó como el segundo principal proveedor de Brasil, desplazando a la Argentina.

Trepa el déficit con Brasil, ahora por falta de energía
En julio la balanza comercial con Brasil arrojó un déficit de u$s 415 millones, acumulando en lo que va de 2007 un rojo de más de u$s 2.037 millones, según datos difundidos ayer por la Secretaría de Comercio Exterior brasileña.

El nivel alcanzado por el déficit en julio implica una suba de 16,6% frente a un año atrás, de modo que ya son cuatro meses consecutivos en que el desequilibrio comercial con Brasil dejó de caer como lo venía haciendo a comienzos de año, lo que permite aventurar que se mantendrá en 2007 en niveles similares a los de los últimos años (u$s 3.600 millones). Algunos analistas interpretan el aumento del déficit con Brasil como un espejo de las restricciones energéticas con que opera la industria local, que sacrifica así exportaciones al vecino país para satisfacer la demanda local. «Este dato anticiparía, además, que la producción industrial de julio no traerá noticias alentadoras», advierten.

En el acumulado del año el déficit registra una disminución de 6,8% frente al mismo período de 2006 debido a que las exportaciones argentinas crecen por encima de 30% interanual, mientras que las ventas externas de Brasil lo hacen a 18%.

El mes pasado la Argentina exportó a Brasil por u$s 896 millones e importó por u$s 1.311 millones; ambas variables crecieron más de 15% promedio frente a los niveles de un año atrás. Es decir que las ventas externas al mercado brasileño crecieron menos de la mitad de lo que lo venían haciendo. Por eso sostienen los analistas que las exportaciones argentinas a Brasil no crecen más, precisamente, por los cortes de energía, que ya afectan a más de 7.000 empresas, muchas de las cuales son exportadoras al vecino país sobre todo del sector metalmecánico.

  • Ventaja competitiva

  • Además, vale recordar que a lo largo del mes pasado la ventaja competitiva por la caída del dólar en Brasil se amplió a favor del peso a casi 60%. Sin embargo esto, aunque les pese a los defensores del dólar alto, no ha surtido ningún efecto. Y no es que en Brasil no hayan intentado sostener el tipo de cambio (el Banco Central compró más de u$s 60.000 millones en el mercado este año), sino que el incesante ingreso de capitales comerciales y financieros explica la fuerte apreciación del real, que ha llevado al dólar a precios de 1,86 real.

    Entonces quedan pocas dudas de que priman hoy más otras variables, como por ejemplo la tasa de crecimiento económico, por sobre el tipo de cambio para exportar.

    También podría argumentarse que Brasil está reduciendo sus importaciones, afectando así a la Argentina. Todo lo contrario.

    Brasil comenzó a crecer por encima de 4% anual y recientemente se han reajustado las proyecciones para arriba. O sea que la economía brasileña crece y demanda más al mundo. Este año las importaciones totales de Brasil están creciendo a una tasa interanual de más de 27%. Algunos están sacando provecho de esto. Entre ellos se destaca China. Así, la performance del comercio exterior con Brasil ha dado lugar también a que China haya desplazado a la Argentina como segundo principal proveedor del vecino país, detrás de Estados Unidos.

    A todo esto cabe señalar que el mercado argentino sigue siendo el segundo principal destino de las exportaciones brasileñas.

    La demanda argentina continúa concentrándose en automóviles, aceites combustibles, autopartes, laminados de acero, motores para vehículos, calzados, vehículos de carga, aparatos transmisores y receptores (principalmente celulares), polímeros plásticos, motores y generadores eléctricos, tractores y carne de cerdo.

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar