19 de octubre 2001 - 00:00

UIA, CGT y diputados apoyan la marcha atrás

Mientras los políticos al unísono piden la renuncia de Domingo Cavallo, por lo menos en el capítulo de la relación comercial entre la Argentina y Brasil el ministro de Economía parece recoger apoyos generalizados. Los principales industriales del país, diputados de todos los partidos y hasta la CGT se encolumnaron detrás de Cavallo, en contra de la aplicación de las salvaguardias para los sectores afectados por la devaluación del real. En cambio defendieron la tesis de Economía de avanzar en una «cláusula gatillo» con la cual se apliquen aranceles o compensaciones cuando el real llegue a un nivel determinado. Cavallo cosechó los apoyos ayer en una reunión organizada por la Unión Industrial Argentina (UIA) en su propia sede. En el Salón Peteribí del primer piso del nuevo edificio de Avenida de Mayo al 1100, se reunieron por la UIA Ignacio de Mendiguren, Osvaldo Rial, Alberto Alvarez Gaiani y Héctor Massuh; Gregorio Chodos y Eduardo Baglietto por la Cámara Argentina de Comercio (CAC), y Ricardo Grether por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Entre los diputados estuvieron Jorge Remes Lenicov (PJ), Alberto Natale (Demócrata Progresista de Santa Fe), Darío Alessandro y Carlos Raimundi (Frepaso), Horacio Pernasetti (UCR) y Beatriz Nofal, la única que defendió la posición de la Cancillería de Adalberto Rodríguez Giavarini. Para los industriales y los legisladores, el Ministerio de Relaciones Exteriores tomó la decisión de aplicar salvaguardas para preservar su cargo de canciller en contra de los intereses de la economía argentina. Paradójicamente también apoyaron a Cavallo en su embestida contra el ministro de Relaciones Exteriores Hugo Moyano y Rodolfo Daer, presentes en la sede de la UIA.

Lo que se acordó es apoyar la idea de la UIA de dejar de lado el acuerdo por las salvaguardias y obligar a Brasil a aceptar la necesidad de aplicar un mecanismo de compensaciones que garantice que cuando el real se devalúe la Argentina esté en condiciones de aplicar aranceles bilaterales para todos los rubros de la economía, en lugar de las salvaguardias sectoriales. Según De Mendiguren, la decisión que se necesita es la de «un mecanismo automático que ataque directamente el problema cambiario». Para la entidad intentar resolver los problemas mediante salvaguardias «es absolutamente inadecuado», ya que «son medidas puntuales destinadas a resolver de manera transitoria problemas específicos».

Ayer, extraoficialmente, el gobierno brasileño descartó cualquier posibilidad de negociar cualquier solución que escape al mecanismo de las salvaguardias y declaró que la idea de la UIA/ Cavallo es «absurda e inaceptable».

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