28 de junio 2007 - 00:00

UIA pide no pagar cargas sociales

Los empresarios de la Unión Industrial Argentina tienen la intención de pedirle al gobierno que, mientras dure la crisis y haya que suspender personal, se los exima de pagar las cargas sociales del personal suspendido. La gestión la encararía el abogado Daniel Funes de Rioja ante el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, una de las tantas solicitudes de los industriales, que también quieren que se compense a las fábricas que deban usar fueloil o gasoil (mucho más caros que el gas) mientras se prolongue la emergencia.

Los dirigentes de la UIA siguieron ayer en contacto con el gobierno, para tratar de paliar los efectos de la crisis y « repartir las cargas» ( restricciones al GNC y advertencias a los usuarios domiciliarios de que hay que ahorrar). No lo lograron: el gobierno no tiene la menor intención de admitir la existencia de una crisis en pleno año electoral. Aun cuando en esos diálogos volvieron a dar ejemplos dramáticos de cómo está afectando la falta de energía al aparato productivo.

  • Premoldeados

  • Uno de esos casos es el de una fábrica de premoldeados en José León Suárez, que sufrió la destrucción de su horno principal: los refractarios con que está revestido se rompieron al no haberse mantenido constante la temperatura interna del mismo.

    De todos modos, la sorpresa del día fue el renovado protagonismo que retomó Alberto Alvarez Gaiani, titular de la COPAL, que agrupa al sector alimentario. El dirigente, que había sido desplazado de la conducción de la UIA por « sugerencia» del secretario de Comercio,Guillermo Moreno, fue recibido ayer por Néstor Kirchner. Al margen de las particularidades de la alimentación (ver pág. 8), fue inevitable que se hablara allí de los cortes que afectan a la industria.

    Alvarez Gaiani seguramente se sorprendió cuando Kirchner levantó el teléfono y convocó al secretario de Energía, Daniel Cameron, a sumarse al encuentro. El funcionario permaneció diez minutos en el despacho presidencial, y combinó con el dirigente concurrir la semana próxima a la sede de COPAL para mantener una reunión con los miembros del Consejo Directivode la entidad. El tema, obviamente, será uno solo: cómo hacer para pasar la peor etapa de la coyuntura.

    «Por ahora tenemos los dedos cruzados: que llueva en el Sur, que no haga frío, que no se corte alguna línea de alta tensión...», dijo a este diario un alto dirigente de la entidad fabril. «Martín Etchegoyen, director del Departamento de Energía de la UIA, le hizo llegar a la gente de Julio De Vido un ' paper' en el que se les explica que es imposible pedirnos sólo a los industriales una reducción de 50% en el consumo».

    En ese documento se afirma que, con restricciones en la venta de GNC y un ahorro « inducido» con posibles sanciones sobre el consumo hogareño, «se alcanzaría un ahorro de 10% de la demanda, suficiente para ponernos fuera de la zona de riesgo». Estas medidas deberán complementarse, agrega el informe, con recortes en el uso de electricidad en edificios públicos, espectáculos, iluminación pública, etc. En cambio, el dirigente desmintió de plano que se propugne interrumpir las emisiones de los canales de TV entre las 20 y las 23. «No sirve para nada: hoy la gente prende la computadora, la consola de juegos, el DVD... Va a ser peor», dijo el informante.

    Por su parte, José López Mañán, presidente de Alpargatas y representante de la provincia de Catamarca -donde tiene una de sus plantas-, volvió a decir que «tuvimos que empezar a trabajar de noche, porque no podemos parar la producción. De todos modos, no tenemos previsto suspender a nadie». Es uno de los pocos: salvo en Tierra del Fuego y en Capital Federal -son todas pymes- la falta de energía afecta a todo el país.

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