Los empresarios que se oponen a la elección de Alberto Alvarez Gaiani como presidente de la UIA (Unión Industrial Argentina) definirán entre hoy y mañana quién será su candidato.
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La incógnita se agranda al acercarse la fecha de los comicios internos: según a quién se escuche, el sector de Alvarez Gaiani tendría asegurada la victoria; pero desde el otro lado de la cerca, aseguran que «hoy hay 60 votos para cada uno, y 89 sin definir».
El nombre del candidato «opositor» surgirá de una «lista corta» integrada por cuatro postulantes, elegidos por una «mesa chica» del movimiento que encabeza el Grupo Techint y que reúne a su vera a PyMEs y varias regiones del país. La docena de dirigentes que confeccionaron esa «lista corta» se juramentó a no darla a conocer, pero varios nombres entraron y salieron de ella. Por caso, el autopartista santafesino José Luis Basso, cuya precandidatura fue adelantada por este diario, se bajó de cualquier aspiración presidencial, argumentando (palabra más o menos) que «ni loco me vengo a vivir a Buenos Aires». De todos modos, el prestigio de Basso entre el empresariado que conforma el autodenominado «MIN Básico» haría que se lo ubique en la lista que disputará la presidencia y la veintena de cargos del Comité Ejecutivo que se pondrán en juego antes de que termine abril. También se habla del metalúrgico Juan Lascurain y de Horacio Rodríguez Larreta (padre), pero hasta ahora se trata de meras especulaciones: lo concreto es que, a días de la elección, el sector que lidera Techint no tiene candidato para oponerse al hombre de las alimentarias.
Uno de quienes participaron en la confección del «short list» admitió que «la designación no pasa del jueves». Cabe recordar que la confrontación no es sólo de nombres: de un lado se concentran casi todos los grandes grupos industriales, con un planteo más aperturista de la economía; del otro, Techint más las PyMEs, que postulan «cadenas de valor» en las que las empresas grandes funcionan como proveedoras de trabajo a las más chicas, y hay «valor agregado en toda la cadena». «Cuanto más se rasca la superficie, más profunda es la división, y no puede descartarse la ruptura de la UIA después de las elecciones», admitió una fuente del sector PyME.
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