UIA con Tomada: acuerdo para no alentar inflación
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Tomada les recordó que cuando se creó el régimen de ART se estimó que su costo representaría 3,5% del costo total laboral. «Nunca se superó 1,5% a 2%; de aprobarse nuestro borrador se llevaría a ese 3,5%». Volvieron a preguntarle entonces si ese porcentaje incluía o no lo que deberían pagar las empresas por los fallos adversos de la Justicia ordinaria. No respondió.
Como por ese lado ya no había mucho que buscar, los empresarios plantearon el problema de lo que ellos ven como la creciente conflictividad sindical, que ya no sólo abarca reclamos por mayores salarios, sino también por condiciones de trabajo.
«No lo veo tan grave como ustedes; son sólo focos, no hay desbordes», replicó Tomada. Los dirigentes le respondieronque esos «focos» podrían gatillar más planteos gremiales; el ministro respondió que «ustedes los empresarios se toman demasiado tiempo para resolver esos conflictos; demoran...».
Obviamente, los presentes negaron de plano la sugerencia.
Allí fue que Tomada coincidió, sin nombrarlo, con Lavagna -ambos obviamente instruidos por el Presidente- en la necesidad de posponer «sine die» las conversaciones con la CGT; los empresarios aceptaron -como lo habían hecho ante el hombre del Palacio de Hacienda- y hubo coincidencia en que había señales de alarma en el frente inflacionario, que requerían obrar con cautela.
Fue allí que le pidieron que aplicara el freno «natural» de la conciliación obligatoria, para darle a Néstor Kirchner los 30/45 días que pidió para abatir las expectativas inflacionarias; Tomada señaló que se trataba de un instrumento que usaría «con suma prudencia».
¿Estos mecanismos están en línea con la «pausa» que pidió Kirchner? Si bien ninguna de las partes admitió que se hubiera conversado este tópico, parece más que claro que al menos durante los próximos 45 días el Consejo del Salario no será convocado.
El último reclamo de la UIA, antes de dejar el despacho de Tomada, fue «que no se repita lo que pasó en Tucumán con los azucareros, cuando el ministerio llamó a paritarias aún sin que las pidiera la empresa ni el sindicato». Tomada prometió que la situación no se repetiría, entre otras razones porque su cartera no tiene facultades para hacerlo. «Fue un funcionario (el delegado de Trabajo en esa provincia) que ya estaba dejando su cargo».




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