La cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) le pidió al gobierno que se sume al combate contra el trabajo informal, en línea con lo que habían acordado hace algunas semanas con la CGT. Ayer por la tarde, el presidente de la central fabril, Alberto Alvarez Gaini -acompañado de su vice Héctor Méndez, el secretario Juan Carlos Sacco y el abogado laboralista Daniel Funes de Rioja-, concurrió al despacho del ministro de Trabajo luego de que el viernes pasado lo hiciera el trío que gobierna la central obrera (Hugo Moyano, Susana Rueda y José Luis Lingieri).
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Ambas entidades habían coincidido el pasado 29 de diciembre, durante un asado en la sede de la calle Azopardo, emitir un comunicado con tres puntos; los dos primeros no pasaban de lo declamativo (apoyar el proceso productivo, tender a una distribución más equitativa de los ingresos), pero el tercero era bastante más operativo: combatir el trabajo en negro, un flagelo que afecta a cerca de 49% de la fuerza laboral argentina. El ministro Tomada les dijo a los dirigentes empresarios que el gobierno está dispuesto a ponerse a la cabeza de la pelea contra el trabajo informal, pero admitió las dificultades que ofrecía esa tarea en el actual contexto. «¿Qué puedo hacer si salen los inspectores y encuentran trabajo en negro: le corto la mano al empleado? ¿Qué hago con el patrón: lo pongo preso, le cierro la empresa?»
Los industriales expusieron que las grandes empresas, justamente por una cuestión de mayores controles oficiales y de necesidad de estar dentro de la legalidad, prácticamente no tenían personal en condiciones irregulares, pero admitieron que el fenómeno estaba mucho más extendido entre sus afiliados pyme. «De todos modos, la industria en general baja el promedio de 'negreo'; otros sectores lo superan largamente», dijo uno de los asistentes al encuentro. En ese punto, Funes de Rioja sacó de entre sus papeles una estadística elaborada por el INDEC, la que pone a la cabeza de la informalidad a sectores como la construcción, la gastronomía y el transporte, además de la ya tradicional costumbre de «negrear» el total del personal que trabaja por la temporada en los centros veraniegos. «Estuvimos totalmente de acuerdo con el ministro en que hay que limitar al mínimo el trabajo informal y, si es posible, eliminarlo de raíz. Pero hay que buscar el método para hacerlo y en qué marco dar la pelea», dijo a este diario Héctor Méndez, que presidirá la UIA a partir de abril próximo. «Funes de Rioja se llevó un borrador con las ideas del ministro, y creo que trabajaremos sobre ellas. Por ahora, no se fijó una nueva reunión», agregó el dirigente plástico.
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