3 de febrero 2004 - 00:00

Un G-7 dividido se define hoy por la deuda argentina

Tras la inédita división ocurrida en el directorio del FMI la semana pasada, los países del G-7 quieren volver a unificar su posición respecto de la situación de la Argentina. Ocurrirá hoy durante una reunión en el Banco Mundial, a diez días del tratamiento de un programa de financiamiento de largo plazo por u$s 5.000 millones para el país. Gran Bretaña, Italia y Japón se abstuvieron de dar su apoyo en la votación del Fondo ante las continuas evasivas del gobierno por avanzar con la renegociación de la deuda. Ayer, el número dos del Tesoro estadounidense, John Taylor, dejó en claro que la aprobación de la próxima revisión de metas por parte del Fondo dependerá de los avances que se hagan en torno a la renegociación con acreedores. El encuentro de hoy será clave, ya que definirá si habrá un apoyo más consistente y si se le da más tiempo al gobierno o, por el contrario, se produce una negativa mucho más cerrada de los países desarrollados ante la falta de una propuesta seria, que no es precisamente quita de 92%. Es cada vez más fuerte la presión por la reestructuración por parte de países y acreedores privados.

Un G-7 dividido se define hoy por la deuda argentina
El directorio del Banco Mundial será el escenario hoy de una reunión clave de los miembros del G-7: buscarán definir una postura homogénea para tratar el caso de la Argentina. Se trata de un encuentro preparatorio antes de la reunión clave prevista para el 12 de febrero, cuando el organismo tiene previsto tratar un programa de financiamiento de largo plazo por u$s 5.000 millones a favor del país.

La intención es evitar lo sucedido en la reunión de la semana pasada del FMI, cuando los países desarrollados votaron de manera dividida la primera revisión de metas con el país: Estados Unidos, Francia, Alemania y Canadá lo hicieron favorablemente. Pero Japón, Gran Bretaña e Italia se volcaron por la abstención. Este quiebre en la postura de los países de mayor poder (y también más cantidad de votos en el organismo) generó que la postura desfavorable llegara a un verdadero récord (34,65%), considerando sobre todo que la aprobación había sido recomendada por el director gerente del FMI, Horst Köhler.

En la reunión de directorio prevista para hoy del BM participarán Carole Brookins (Estados Unidos), Yuzo Harada (Japón), Eckhard Deutscher (Alemania), Pierre Duquesne (Francia), Tom Scholar (Reino Unido), Biagio Bossone (Italia) y Marcel Masse (Canadá).

En esta discusión pueden surgir tres posturas: apoyo homogéneo para la aprobación del CAS (Country Assistance Strategy) de la semana que viene, un rechazo unánime y una nueva postergación para su tratamiento o que no haya una posición común y los países continúen divididos respecto de su postura con la Argentina.

El CAS establece un programa de u$s 5.000 millones de créditos a favor del país para el período 2004/2007. En realidad, no hay financiamiento nuevo, sino que se trata de compensar los pagos que la Argentina tiene por delante los próximos años. De hecho, entre 2002 y 2003 la entidad que preside James Wolfensohn redujo su exposición en la Argentina en más de u$s 3.000 millones. En caso de destrabarse el CAS la semana próxima, de manera automática se aprobaría un crédito de u$s 500 millones a favor de la Argentina, cuyo primer tramo de u$s 250 millones sería desembolsado de manera inmediata.

•Panorama gris

El tratamiento del programa a largo plazo había quedado suspendido en diciembre, debido a las demoras del Fondo por aprobar las metas de la Argentina. Pero, al destrabarse el tratamiento en el Fondo, el BM puso fecha para darle el visto bueno a la Argentina. Claro que el panorama se volvió más gris luego de la abstención de los países desarrollados.Además, países como Suecia, Suiza, Holanda, Bélgica, las naciones nórdicas y Australia también optaron por jugar en contra de la Argentina.

Con una composición accionaria casi similar al del FMI, el directorio del BM tiene los mismos reparos respecto de la situación argentina. Existe una fuerte presión para que el gobierno renegocie rápidamente la deuda con los acreedores privados. Además, preocupan la situación de los bancos (falta de compensación por amparos) y las demoras que se están produciendopara adecuar el precio de las tarifas. Estados Unidos es el país de mayor peso en el board del Banco Mundial, con 16,41% de los votos, seguido por Japón (7,87%) y Alemania (4,40%). Obviamente, los países del G-7 son los que tienen mayoría a la hora de volcar una elección, siendo inferior el peso de los países en desarrollo, que comparten varios puestos en el directorio con un bajo poder de votación.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) también deberá tratar un programa de financiamiento de largo plazo para el país, pero el turno llegaría recién a fines de marzo.
Se trata de un programa de características parecidas al del BM en concepto de montos y condiciones, ya que serían u$s 5.000 millones en tres años.

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