El Presidente se reunió con José María Cuevas, el titular de la Confederación Española de Organizaciones Empresarias. Rápidamente dieron por superadas las diferencias generadas en la anterior visita, cuando Kirchner (menos «capitalista» que ayer) criticó a los inversores españoles por las ganancias obtenidas en el país. Dijo el Presidente que Santander, Telefónica y Repsol habían entendido su proyecto. Cuevas confió en que se sumaran más inversiones españolas al país, dichos que justificó en la rentabilidad que ofrece hoy la Argentina («es un país muy factible»). Más tarde, recibió al vicepresidente del Banco Santander y al titular de esa entidad, que controla el Banco Río en la Argentina. Frente a ellos, expresó -como nunca- su confianza en la libertad de mercado. Pidió que no lo midan solamente por lo que hizo hasta ahora y dijo que el horizonte de su proyecto está puesto de aquí a 10 años (¿ya piensa en la reelección?). De los banqueros, recibió críticas por el vigente impuesto al cheque, que «genera distorsiones insoportables» y encarece el crédito para las pymes. Prometió modificaciones. Anoche, Kirchner y su esposa, Cristina Fernández, cenaron con los reyes Juan Carlos y Sofía en el Palacio Real. Hoy, el Presidente se reencontrará con ellos en la Feria Internacional de Turismo y tiene prevista una reunión con Alfonso Cortina (Repsol YPF). Además, recibirá a dirigentes políticos del PSOE (Felipe González) y del Partido Popular (Mariano Rajoy).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Además de Louzón y Cristofani -funcionarios de la casa que controla el Banco Río en la Argentina-, asistieron a esa declaración el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el canciller Rafael Bielsa; el ministro de Infraestructura, Julio De Vido y el embajador Abel Parentini Posse, recién incorporado a la tertulia después de haber protagonizado el incidente más desdichado de su carrera diplomática.
La reunión con los banqueros fue la segunda audiencia que ofreció Kirchner ayer aquí, en una tarde conciliadora. El clima acompañó, si se tiene en cuenta que se trata de un santacruceño: Madrid lo recibió con nubarrones negros de frío, una atmósfera gris y ventosa y perspectivas de borrascas para toda su estadía, que termina el viernes. Un rato antes, a las 5 de la tarde, había pasado por la residencia, donde el Presidente se aloja con su esposa Cristina, el titular de la Confederación Española de Organizaciones Empresarias (CEOE), José María Cuevas.
Es lógico que Kirchner haya querido restablecer su trato con los madrileños hablando con este ejecutivo ya entrado en años. Sucede que fue en la sede de su corporación que se produjo el incidente que malogró la relación entre los inversores peninsulares y el Presidente: «Nos puso a parir», fue la frase con la que Cuevas cifró ese mal momento de julio del año pasado. Con chispa, fue el mismo dirigente empresarial quien se encargó de remover aquel antecedente: «Señor Presidente -saludó al llegar-, no sé por qué los periodistas se han empeñado durante todo este tiempo en decir que entre nosotros ha habido algún problema. ¿Vio cómo es la prensa, verdad?». Kirchner echó a reír, lo tomó por el hombro y lo invitó a sentarse.
A la reunión con Cuevas asistió también el presidente de la UIA, Alberto Alvarez Gaiani. La charla fue muy animada, sobre todo por el tono positivo que le imprimió el español: «Las inversiones hoy están deslocalizadas -comenzó, didáctico, el empresario-. El capital mira el costo de mano de obra, el costo de la tecnología, el clima que impera en el país y allí va...». En el momento en que Kirchner comenzó a suponer que la frase giraría hacia algún cuestionamiento, Cuevas completó: «Si uno mira la Argentina de hoy, hombre, es muy rentable. Es muy interesante quedarse. Es un país muy factible». El Presidente tocó al veterano visitante y, con el tono de un consultor, le aconsejó: «Don José María, ustedes deben pegarse al terreno». Cuevas se está acostumbrando a que Kirchner lo asesore: hace siete meses lo zarandeó a él y a sus colegas porque «no advirtieron que el negocio se acababa, algo de lo que se dieron cuenta hasta las amas de casa». Después, entrado en confianza, el mandatario produjo otra de las frases del día: «Aquí quienes entendieron fueron el Santander, Telefónica y Repsol. Ellos entendieron al gobierno, supieron ver qué queremos».
Dejá tu comentario