Respiro, tregua, distensión, cada operador buscará en su maletín de definiciones cuál puede corresponderle a lo que se pudo ver en la víspera, en casi todos los mercados.
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Y a partir de un Dow con 0,9 por icento de mejora, y un Bovespa con más de 1% -pasando por la excelencia de 2% mexicano- casi no cabía otro rumbo para el Merval: que marcar también un rebote, después de la bofetada anterior.
El primer logro podíaresultar el de recuperar terreno y reinstalarseen la centena superior -de los 1.600- que había sido perforada. Tal meta, humilde si se quiere, pudo concretarse y el índice culminó en los 1.608 puntos.
Previamente el mínimo del día, con 1.590 puntos, delataba que ya no había más terreno por perder y siendo tal cifra la del cierre anterior. El máximo alcanzó a estirarse hasta los 1.611, para concluir con tres unidades menos. En porcentaje, 1,15 por ciento para el Merval y fijando con ello la amplitud de su rebote personal.
Andamiaje
Al indagar sobre las bases en que se conformó el repunte de precios, lo que se encuentra es una contracción en los totales de órdenes. No pudo llegar a los $ 40 millones de efectivo, restándole así la debida conformación a la solidez de lo conseguido. Pero, siempre hay que pasar por la casilla de Tenaris para juzgar al conjunto y lo que dijo esta plaza es que su reducción propia, ayer decayendo a 242.000 papeles, resultó una resta importante para la torta global.
En cambio, su 3 por ciento de aumento en precios fue figura clave del porcentual alcista del Merval. Una y una, sin armonía, al ritmo de lo exterior, en el fondo bastante parecido: sólo cambiando en cuanto a saldos y signos. Una para todas, Tenaris, y ver qué trae consigo ahora el próximo paso. Y la Bolsa, turbulenta.
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