Nuevamente Néstor Kirchner se involucró en una dura discusión con ese grupo difuso y vago denominado «privatizadas», pero que, en este caso, abarca un espectro mucho más definido: las eléctricas y Aguas Argentinas. En efecto, el Presidente disparó fuertes declaraciones contra dichos de altos ejecutivos de Edesur y de Edenor, que expresaron con brutal franqueza cómo ellos ven la situación: sin inversiones, habrá problemas en el suministro y, sin reajuste de tarifas, no habrá nuevas inversiones.
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Ayer, fuentes de varias privatizadas volvieron a quejarse de que la «negociación» con el gobierno esté produciéndose más en los medios que en los despachos de los funcionarios. Lo ideal, dijeron, «es sentarse a discutir, pero lo cierto es que no tenemos con quién hablar. O sea: uno deja de discutir por los diarios y lo hace frente a frente sólo cuando lo convocan...». Agregan que el conflicto «es 100% político; desde los organismos técnicos (la Secretaría de Energía, el Ente Regulador, Cammesa) no tuvimos quejas».
El argumento, sin embargo, es difícil de «comprar»: se trata sin dudas de una puja estrictamente económica, en la que una parte reclama algo que la otra no está dispuesta a conceder por el riesgo de padecer temblores sociales y presiones inflacionarias. O sea, no es una pelea «ideológica», como algunos la pintan.
Los empresarios aducen que, de ser recibidos, se comprometerán a destinar todo o buena parte de lo que se les conceda como incremento tarifario al mantenimiento y mejoramiento de las redes. De hecho, Rafael Miranda, CEO de Endesa (principal accionista de Edesur), hizo declaraciones en ese sentido a este diario hace algunos meses en España, prometiendo aplicar en el país los fondos provenientes de hipotéticos reajustes de tarifas a los que el gobierno, por ahora, no accede ni se muestra dispuesto a negociar. «El sistema eléctrico necesita de unos u$s 1.000 millones anuales de inversión sólo para mantener los actuales niveles de calidad de servicio. De lo contrario, como es obvio, se resiente: no puede pretenderse vivir en un hotel cinco estrellas pagando una tarifa de hostería», dice una de las fuentes consultadas.
Pero es un hecho que esos fondos no serán aportados por las casas matrices de las privatizadas, que ya no están dispuestas a invertir un dólar más de dinero propio en la Argentina. Al menos, hasta que el gobierno atienda alguno de sus reclamos. Lo dijo Gerard Creuzet, CEO de EDF (controlante de Edenor), y ayer lo imitó José María Hidalgo, «country manager» de Endesa (Edesur, ver aparte). «Y, como hoy no hay ningún banco dispuesto a prestarnos, la única salida es que los fondos para mantenimiento provengan de hacer caja. Pero estamos con costos al doble que hace dos años y con ingresos congelados a los niveles de 2001. Así, no hay salida», dicen.
Mientras esto sucede, el consumo de electricidad sube: ayer se conoció que la demanda en setiembre creció 10,4% respecto del mismo mes del año pasado. Parte de este aumento se explica en una mayor actividad en algunos sectores de la economía, pero también en que está «barata» para los segmentos de la población beneficiados por esa reactivación.
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