La gran figura del gobierno es el ministro de Hacienda,
Según Garman, analista de la consultora Tendencias, «los inversores comienzan a vislumbrar un escenario de menor riesgo político en Brasil, porque temas de macroeconomía ya no dividen a los partidos políticos como en el pasado».
Lejos están ya los tiempos en que el PT defendía la moratoria de la deuda externa, la anulación de las privatizaciones y un aumento sustancial del salario mínimo.
El gobierno de Lula da Silva lanzó en 2003 un severo ajuste del gasto público y este año elevó la meta de superávit primario a 4,75%, por encima inclusive de lo exigido por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Palocci, trotskista en su juventud, define a esa «evolución» como el paso de las « tesis históricas» del partido a las «tesis de la gobernabilidad», y descarta toda posibilidad de «recetas mágicas» en la política económica.
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