Una rueda se comió la mitad del mes

Economía

La semana dejó más de 9% de caída en los precios, el mes traía 18% de incremento hasta ese fatal jueves 26, y para el viernes -todavía no repuesta del golpe en la quijada-alcanzó la plaza a tomarse de las cuerdas, buscando la campana salvadora del fin de semana. Nunca tan oportuno que se concluyera el período, cuando todo venía bullendo de nervios y confusiones. Esto no asegura que el intervalo haya servido para reordenar las filas, pero significó una tregua y el intento de «buscarle el lado bueno» a lo decretado (que, de eso se trata, y se ha venido viendo desde las elecciones).

El enemigo a la vista, de un caudal generoso de «cauciones», hubiera resultado bastante peligroso, si el viernes los niveles bajistas trascendían con marcas parecidas al jueves. Pero, con 0,6 por ciento de rebaje, todavía se mantuvo dentro del plano de lo gobernable. A menos que el sacar cuentas en el descanso haya activado más ventas por precaución y todavía con ganancias en casi todos los papeles.

Seguramente que el clima será de bastante expectativa en la reapertura de hoy, con muchos operadores esperando para ver si obran en consecuencia y midiendo el «fondo» del mercado, después del desafortunado golpe recibido, cuando todo parecía sonreírles a los alcistas. Con $ 53 millones de efectivo para acciones se fue la rueda, asegurando la salida en papeles líderes, vendió todo el que quiso. El índice se hundió a 721, pero cerró a 733. Claro, tampoco pudo aguantar el máximo de 755: un repunte demasiado apresurado.

Hay que esperar
desprolijidad, como menú fijo. Es de rigor.

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