Cuando se supo que los inventarios de crudo habían declinado mucho más de lo esperado,los inversores se abalanzaron a comprar contratos de futuros, llevando el precio del petróleo a un nuevo récord de u$s 78,77 por barril. Pero al quedar en claro que las refinerías están operando casi a 94% de su capacidad, con idéntico frenesí se lanzaron a vender haciendo que el "oro negro" cerrara en u$s 76,53, marcando la mayor baja diaria desde el 8 de junio. Arrancamos este comentario con el petróleo, porque allí es donde las cosas estuvieron aparentemente más tranquilas. Donde sin dudas la jornada no estuvo tranquila fue en el mercado bursátil. Si bien el Dow transitó casi en partes iguales por territorio ganador y perdedor, al menos unas ocho veces pasó de un lado al otro con una virulencia inusitada. Para no aburrir, veamos nada más que los primeros y los últimos minutos de la rueda.
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El premercado hacía pensar en una apertura bajista, que se fue atemperando (merced al buen balance de Time Warner y el anuncio de recompra de acciones por MetLife) a medida que llegaba el momento de sonar la chicharra de largada. Cinco minutos más tarde, el Dow ganaba 0,45%; quince minutos después perdía 0,39%; otros quince minutos más y ganaba 0,3 por ciento; a los cinco minutos retrocedía 3 puntos, etc. Vamos ahora a la otra punta. Treinta y cinco minutos antes del cierre el Promedio Industrial perdía 0,48 por ciento; cinco minutos más tarde ganaba 4 puntos; otros cinco minutos más y retrocedía 0,2 por ciento; otros cinco y ganaba 0,15%; tres minutos más y quedaba casi neutro, para dispararse entonces en un movimiento alcista que lo llevó a ganar 1,37 por ciento en apenas quince minutos, para terminar el día cerrando en 13.362,37 puntos (una suba de 1,14 por ciento). Podemos hablar de los rumores sobre Blazer Homes, de la fallida adquisición de AMO, de los problemas del Macquaire Bank y de Bear Stearns, de Ford, General Motors, Toyota, Time Warner, de la orden computarizada que disparó la suba final (según algunos, errónea), etc. Pero por más razones que busquemos y esgrimamos, nada hará olvidar que el de ayer fue un "día de locos".
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