24 de agosto 2006 - 00:00

Uruguay busca consenso para negociar con EE.UU.

Vázquez hablará en las próximas 72 horas con Luiz Inácio Lula da Silva para pedirle formalmente su aval para negociar en octubre un acuerdo comercial con Estados Unidos. Pero además, el uruguayo, le planteará la posibilidad de que el bloque sudamericano (que además integran la Argentina, Paraguay y Venezuela) acceda a una reducción arancelaria para que Chile y México se conviertan en socios del Mercosur.

Fuentes de la cancillería uruguaya a cargo de Reinaldo Gargano aseguraron ayer a este diario que Vázquez está confiado en que el Mercosur le permitirá ampliar su relación comercial con Washington.

Todos estos pasos a dar por Uruguay fueron anticipados por Vázquez a los dirigentes Jorge Larrañaga ( Partido Nacional), Julio Sanguinetti (Partido Colorado), Pablo Mieres (Partido Independiente), Aldo Lamorte (Unión Cívica) y Jorge Brovetto (Frente Amplio).

Más allá del optimismo uruguayo, desde Brasil y la Argentina la visión es distinta. El canciller brasileño, Celso Amorim, ya advirtió en su momento que un tratado comercial entre Uruguay y un país ajeno al Mercosur no sería posible en el marco del Mercosur. En la misma dirección fueron declaraciones de funcionarios argentinos, como el secretario de Integración Económica, Eduardo Sigal.

La propuesta que podría tener un aval desde la Argentina y Brasil apuntaría a que Uruguay pueda firmar una acuerdo de apertura del mercado norteamericano para sus exportaciones de carnes y lácteos (lo que implica un aumento en las ventas a EE.UU. por u$s 2.000 millones anuales); pero no un Tratado de Libre Comercio (TLC). Esto será rechazado por cualquiera de los dos socios mayores del bloque, bajo el argumento de que sería un acuerdo incompatible con el Tratado de Asunción con que se rigen las relaciones comerciales dentro del Mercosur. Los dos socios mayores no quieren que Uruguay abra sus mercados de compras gubernamentales y servicios a EE.UU., y que además se negocie una nueva ley de propiedad intelectual incompatible con la legislación del resto del bloque.

Según declaró el ministro de Economía de Uruguay, Danilo Astori, existirían antecedentes de este tipo, y mencionó el que Estados Unidos mantiene con Suiza.

Sin embargo existen serias dudas en el bloque sobre las posibilidades que desde el gobierno de George W. Bush se acepte un tratado de este tipo para un país sudamericano. Sucede que EE.UU. mantiene una estrategia para la región de negociar acuerdos del tipo TLC, como los que ya están vigentes con México y Chile y como los que es están por firmar con Perú, Colombia, Ecuador y cinco países centroamericanos. En paralelo, el gobierno de Bush dará por terminado el 1 de setiembre con el régimen de Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), que mantenía con la Argentina, Brasil y Venezuela. Con estas dos acciones, EE.UU. buscaría la disyuntiva para los países sudamericanos de elegir entre un TLC o mantenerse fuera de cualquier esquema de acuerdo comercial bilateral.

Sobre lo que habría una posición cerrada entre la Argentina y Brasil es en la negativa de reducir el arancel externo común del Mercosur (que hoy se encuentra en aproximadamente 14%) para que puedan ingresar como socios plenos México y Chile. Para que esto ocurra, el porcentaje debería comenzar a reducirse hasta llegar a 6% que posee hoy Chile, algo que no están dispuestos a negociar ni el gobierno de Néstor Kirchner ni el de Lula da Silva. Mucho menos avalaría la posibilidad el venezolano Hugo Chávez, que mantiene un nivel arancelario externo de más de 20%, que debe ir convergiendo a 14% del Mercosur en un programa de cinco años.

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