Montevideo - El lunes próximo, el Banco Central del Uruguay abrirá la licitación para la adquisición de la cartera de activos de los ex bancos de Montevideo, la Caja Obrera y Comercial en un proceso seriamente cuestionado por importantes operadores financieros locales y -mucho más-extranjeros, que temen que el nuevo banco se transforme en una gran comisión liquidadora y no en una nueva entidad que aporte solidez a un sistema que se achica notoriamente.
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Tampoco la creación del Nuevo Banco Comercial despertó entusiasmo de los negociadores del Fondo Monetario Internacional, cuyas objeciones a la forma como se implementó la licitación y la poca participación de bancos privados extranjeros llegaron hasta hacer peligrar el precario acuerdo que se quiere cerrar en Washington.
Las críticas apuntan a hacer notar que la licitación fue armada por coincidencia de intereses políticos y empresarios afines -fiel espejo de las anacrónicos decisiones y conceptos políticos que mantienen estatizados en la Argentina a los deficitarios bancos Provincia de Buenos Aires y Nación-y no por criterios de saneamiento de la banca local. Incluso, para los grandes bancos este proceso presenta todas las características de un peligroso direccionamiento. Además, se sostiene que la reciente aparición en escena del ABN AMRO, el Discount Bank y el BankBoston, adquiriendo pliegos de la licitación, se habría hecho -salvo los holandeses-con un criterio más publicitario que efectivo.
Las condiciones impuestas por la autoridad monetaria local son consideradas limitantes por quienes no han participado del proceso licitatorio. Si bien la subasta se presentará en cada caso con una discriminación de cartera de activos, la venta se hará en tres bloques por u$s 190 millones, u$s 150 millones y u$s 500 millones.
Al momento de su cierre, los tres bancos presentaban un activo por u$s 1.600 millones y sus pasivos que incluían depósitos, eurobonos y asistencia estatal trepaban los u$s 1.800 millones. De esa cartera de u$s 1.600 millones, quedaron activos sanos por un total de u$s 840 millones, que se ponen a la venta ahora. Habrá que ver qué hace el Estado con el resto de esos créditos.
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