El director de Aduanas de Uruguay, Víctor Lissidini, anunció este jueves su retiro del cargo tras 14 meses de gestión, caracterizada por permanentes polémicas que concluyeron con el procesamiento de dos funcionarios policiales que trabajaban directamente bajo sus órdenes.
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"La corrupción termina volteando a los jerarcas de la Aduana. Conmigo lo que no pudieron los delincuentes lo pudo el poder político y la prensa", declaró Lissidini tras presentar la renuncia.
Lissidini, quien se mantendrá en funciones hasta el martes 20 de mayo, es el cuarto funcionario de la actual administración en dimitir al cargo, en un organismo neurálgico en la lucha anti contrabando en la que está empeñado el presidente uruguayo Jorge Batlle desde el comienzo de su gestión, en marzo de 2000.
Lissidini señaló que su renuncia obedeció a razones familiares y a no estar dispuesto a "seguir soportando el ataque y el escarnio público" al que dijo lo sometía un sector de la prensa y un diputado opositor.
Sin embargo, fuentes periodísticas coincidieron en indicar que el ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, le pidió la renuncia molesto por los métodos que utilizaba, en particular la fuerte presencia mediática en las requisas realizadas en ferias vecinales que tenían amplia difusión en la televisión.
El funcionario recibió amenazas de muerte e incluso uno de los autos en los que acostumbraba desplazarse fue tiroteado, recordó este jueves el semanario Búsqueda.
Desde marzo de 2000, cuando inició su administración Batlle, precedieron a Lissidini al frente de la Dirección de Aduanas los funcionarios Pablo Illarietti, Jorge Sienra y Luis Salvo.
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